Salir a rodar sin preparación en zonas desconocidas puede convertir una aventura bonita en una tarde de orientación forzada, quedarse sin batería en el móvil o llegar al coche con la luz del atardecer encima. La planificación de una ruta de MTB no tiene que ser complicada ni llevar horas, pero sí debe cubrir unos mínimos que marquen la diferencia entre una salida fluida y una con sustos innecesarios. Con las herramientas digitales disponibles hoy, preparar una ruta de montaña se ha simplificado enormemente.
Elegir y trazar la ruta: Wikiloc y Komoot
Las dos plataformas más usadas por la comunidad de MTB en España son Wikiloc y Komoot. Wikiloc es especialmente útil para encontrar rutas grabadas por riders locales: busca por zona geográfica, filtra por tipo de actividad (mountain bike), distancia y desnivel, y revisa las valoraciones y los comentarios de otros usuarios. Una ruta con 50 grabaciones y valoraciones positivas recientes es mucho más fiable que una sin ningún registro.
Komoot permite tanto descubrir rutas como diseñarlas desde cero sobre un mapa con curvas de nivel. Su punto fuerte es el perfil de elevación detallado y la clasificación automática de la dificultad del terreno. Una vez creada la ruta, descárgala en tu ciclocomputador o en el móvil para navegar sin necesidad de conexión a internet en el campo.
Leer el perfil de elevación
El perfil de elevación es el gráfico que muestra la altitud a lo largo de la distancia de la ruta. Aprender a leerlo correctamente evita sorpresas desagradables. Lo primero que hay que identificar es la distribución del desnivel: ¿la ruta sube todo al principio y baja al final, o hay varios repechos intercalados? Una ruta con el desnivel principal al inicio es más cómoda si no hay restricción de tiempo; una con las subidas al final exige gestionar mejor la energía durante toda la jornada.
Fíjate también en la pendiente media de las subidas: un desnivel de 500 metros en 5 kilómetros (pendiente del 10%) es muy diferente a 500 metros en 10 kilómetros (5%). Las rampas de más del 15-20% en terreno suelto suelen requerir pedalear a una cadencia muy baja o incluso empujar la bici. En zonas como el Pirineo navarro o la zona de Cazorla, no es raro encontrar tramos de este tipo en rutas de nivel medio-alto.
Calcular el tiempo real con pausas técnicas
La velocidad media que marca el ciclocomputador al final de la ruta suele ser mayor que la velocidad real desde el coche hasta el coche. La planificación honesta incluye el tiempo de las paradas: bocadillo a mitad de ruta, fotos en los miradores, revisión técnica de la bici si hay un pinchazo, navegación en las bifurcaciones y el tiempo de calentamiento y enfriamiento al principio y al final.
Para rutas en zonas técnicas desconocidas, suma entre 30 y 60 minutos a tu estimación inicial de duración. Si la ruta pasa por zonas de poca cobertura o por alta montaña (como ocurre en algunas etapas de la Transpirenaica), añade margen de seguridad adicional y comparte el trazado con alguien que no venga contigo.
Qué llevar en la mochila
El contenido de la mochila varía según la duración de la ruta y las condiciones del día, pero hay un kit básico que no debería faltar en ninguna salida:
Hidratación y nutrición: agua suficiente para la duración prevista (más un 20% de margen), barritas energéticas o comida real, geles si la ruta tiene partes muy exigentes.
Herramientas: multiherramienta, llave de pedales si los pedales son con hexagonal, una o dos cámaras de recambio o el kit de reparación tubeless (insertador de válvula, parches, líquido sellante), bomba de alta presión o infladores de CO2.
Seguridad: teléfono móvil con la ruta descargada offline, batería externa, manta de emergencia, kit básico de primeros auxilios (vendas, esparadrapo, antiséptico).
Ropa: una capa ligera de abrigo o cortavientos siempre en la mochila, independientemente de la temperatura de salida. En montaña el tiempo puede cambiar rápido y la temperatura baja en los descensos largos.
Comprobaciones antes de salir
La noche anterior (no el día de la ruta, que las prisas llevan a olvidar cosas): carga el ciclocomputador y el móvil, revisa la presión de los neumáticos, comprueba los frenos y ajusta el recorrido de la suspensión si cambias de terreno. Con todo preparado, la salida se convierte en lo que debe ser: un placer desde el primer metro.