El Giro d’Italia es la carrera más antigua entre las tres grandes vueltas ciclistas, nacida en 1909 gracias a la iniciativa del diario deportivo La Gazzetta dello Sport. Antes de que el Tour de France alcanzara su formato definitivo, la ronda italiana ya reunía a los mejores ciclistas de Europa en una vuelta épica por la accidentada geografía de la península.
Coppi y Merckx, los reyes del Giro
Fausto Coppi es el mayor ídolo de la historia del ciclismo italiano. El «Campionissimo» ganó el Giro d’Italia en cinco ocasiones —1940, 1947, 1949, 1952 y 1953— con una elegancia y una potencia que dejaban a sus rivales sin respuesta en cuanto atacaba en las grandes montañas alpinas o dolomíticas. Su duelo con Gino Bartali, tan diferente en carácter y estilo, definió el ciclismo de los años 40 y 50.
Eddy Merckx alcanzó la misma cifra —cinco victorias: 1968, 1969, 1970, 1972 y 1974— con un dominio aún más aplastante. En su primera victoria, con solo 22 años, el belga ya mostraba la capacidad de ganar etapas en solitario que lo convertiría en el ciclista más completo de todos los tiempos. Merckx también es el récordman de etapas ganadas en el Giro, con un total de 35 victorias parciales.
El maillot rosa y su simbolismo
Una de las características más distintivas del Giro es el maillot rosa (maglia rosa) que viste el líder de la clasificación general. El color rosas fue elegido en honor al periódico que organiza la prueba, La Gazzetta dello Sport, impreso en papel color salmón. Este maillot se convirtió en el símbolo más reconocible del ciclismo italiano y uno de los más codiciados del mundo.
Las Dolomitas y los Alpes: el escenario del drama
El Giro tiene la reputación de ser la gran vuelta más dura en términos de montaña. Los Alpes y las Dolomitas ofrecen paisajes impresionantes y puertos de altísima dificultad. La Cima Coppi —el punto más alto del recorrido en cada edición— puede superar los 2.700 metros de altitud, sometiendo a los ciclistas a condiciones climáticas extremas.
Puertos como el Stelvio, el Mortirolo, el Zoncolan o el Monte Bondone han sido escenarios de hazañas legendarias que han dado al Giro su reputación de prueba imprevisible y dramática.
Los campeones modernos
En la era contemporánea, el Giro ha seguido produciendo campeones de primer nivel. Bernard Hinault ganó tres ediciones (1980, 1982 y 1985). Miguel Induráin realizó el doblete Giro-Tour en 1992 y 1993, una gesta solo igualada por Coppi (1949) y Merckx (1970, 1972 y 1974).
Alberto Contador ganó en 2008 y 2015 con dos estilos muy diferentes: el primero como explosión de un joven talento, el segundo como experiencia de un veterano. Chris Froome ganó en 2018 después de remontar un déficit histórico en la última semana. Tadej Pogacar y Primoz Roglic han dominado los Giros más recientes, proyectando la grandeza de la ronda italiana hacia el futuro.
El récord de etapas
Con 35 etapas ganadas, Eddy Merckx es también el récordman de victorias parciales en el Giro d’Italia. Le siguen en la lista histórica Alfredo Binda (41 etapas, aunque en una era donde se disputaban más fracciones), Costante Girardengo y, más cerca en el tiempo, Mario Cipollini con 42 etapas ganadas entre 1989 y 2003, haciendo del italiano el mayor especialista en sprints de la historia de la carrera.