Las bonificaciones son uno de los elementos tácticos más interesantes del ciclismo en ruta, aunque muchos aficionados no los conocen en profundidad. Consisten en segundos que se descuentan del tiempo acumulado del corredor en la clasificación general. Cuantos más segundos de bonificación se consigan, mejor posición en la general, incluso si el corredor no fue el más rápido en el tiempo bruto.
Este sistema añade una capa extra de complejidad táctica a las carreras. Un corredor que va primero en la clasificación general puede ver cómo un rival reduce diferencias no solo escapándose en la montaña, sino también ganando bonificaciones en las metas volantes o en las llegadas de etapa. Por eso, los grandes equipos deben vigilar no solo los tiempos, sino también los sprints intermedios.
Las bonificaciones se otorgan en dos momentos principales: en las metas volantes (puntos intermedios del recorrido donde el primero en pasar recibe algunos segundos) y en la llegada de cada etapa (los primeros clasificados reciben mayor cantidad de segundos). Las bonificaciones de etapa son siempre mayores que las intermedias.
La importancia táctica de las bonificaciones
En carreras muy igualadas, unas pocas bonificaciones pueden marcar la diferencia entre ganar o perder. Un corredor que sume 20 o 30 segundos en bonificaciones a lo largo de una semana puede remontar diferencias que de otro modo habrían requerido fugas espectaculares en montaña.
Diferencias entre carreras
No todas las carreras aplican el mismo sistema. Algunas competiciones eliminan las bonificaciones para que la clasificación general dependa únicamente de los tiempos cronometrados. Otras, especialmente las de una semana, aumentan las bonificaciones para fomentar el ataque y la competición desde el primer día.