El clavado hacia adelante recto (código 101A) es el primero que aprende cualquier clavadista. Es la base sobre la que se construyen todos los elementos técnicos: el impulso, la trayectoria, la posición en el aire y la entrada al agua. Dominarlo bien desde el principio es fundamental para progresar con seguridad.
El impulso
Desde la posición de salida de frente al agua, el clavadista ejecuta un pequeño salto vertical para ganar altura. En trampolín, este impulso aprovecha el rebote del aparato: hay que sincronizarse con el movimiento del trampolín y no simplemente saltar encima. En plataforma fija, el impulso es puramente muscular, con una extensión rápida de tobillos, rodillas y caderas.
El objetivo del impulso es ganar altura y alejarse levemente de la plataforma, no lanzarse horizontalmente hacia el agua.
El vuelo: cuerpo recto y activo
Una vez en el aire, el cuerpo debe estar completamente extendido: pies juntos y en punta, rodillas rectas, abdomen y glúteos activados, cabeza en posición neutra. Los brazos se elevan sobre la cabeza formando una V o se colocan paralelos al cuerpo según la variante del clavado.
Este es el momento más fotogénico del clavado, pero también el más técnico: cualquier tensión muscular incorrecta (encogimiento de hombros, rodillas flexionadas, cadera caída) se refleja directamente en la puntuación.
La rotación
En el 101A no hay rotación de somersault. El clavadista simplemente cae hacia adelante dejando que la gravedad incline el cuerpo progresivamente. La cabeza debe ir entre los brazos en el momento de entrar al agua, con las manos superpuestas y los brazos totalmente extendidos formando la punta de la entrada.
La entrada al agua
Los brazos extendidos sobre la cabeza abren el agua antes que el cuerpo. Las manos superpuestas, con una palma mirando hacia arriba, crean la plataforma que divide el agua y permite que el cuerpo entre sin salpicadura. Esta técnica se llama rip entry y es el elemento más valorado por los jueces en los clavados de nivel básico.