El entrenamiento en tierra (conocido en inglés como dryland training) es una parte fundamental de la formación de cualquier clavadista. Lejos de ser un sustituto inferior al trabajo en agua, el dryland permite repetir movimientos, corregir errores y desarrollar capacidades físicas de forma más segura, eficiente y controlada.
Trampolín de piso y mini-tramp
El trampolín de piso (floor trampoline) permite practicar las rotaciones y los tornillos sin la presión del agua ni la altura de la plataforma. El clavadista puede repetir un somersault doble decenas de veces en una sesión sin riesgo de impacto. El mini-trampolín (mini-tramp) simula el impulso del trampolín de competición y se usa para practicar la trayectoria de salida.
En ambos aparatos, los arneses de seguridad permiten al entrenador guiar al clavadista en los primeros intentos de elementos nuevos, reduciendo el miedo y permitiendo la corrección técnica inmediata.
Camas elásticas
Las camas elásticas (trampolines de competición) son la herramienta más completa para trabajar las rotaciones múltiples. La altura que permiten alcanzar es mayor que la del trampolín de 3 metros, lo que da más tiempo de vuelo para practicar clavados complejos. Muchos clavadistas de élite compiten también en trampolín acrobático, ya que las dos disciplinas se complementan perfectamente.
Colchonetas y trabajo de posiciones
Practicar las posiciones (agrupado, carpado, recto) sobre colchonetas en el suelo ayuda a entender la sensación muscular correcta sin la distracción del movimiento en el aire. Los entrenadores utilizan estas repeticiones para corregir la posición de los brazos, el ángulo de la cadera o la alineación de los pies antes de llevar el elemento al trampolín.
Flexibilidad: hombros y cadera
El trabajo de movilidad de hombros y cadera es imprescindible. Un clavadista con hombros rígidos no puede elevar los brazos totalmente sobre la cabeza sin arquear la espalda, lo que compromete la alineación en la entrada. La flexibilidad de cadera determina la calidad de la posición carpada. Estas sesiones de estiramiento, aunque menos vistosas que las rotaciones, son la base invisible de una buena técnica.
Equilibrio y conciencia corporal
El trabajo en superficies inestables (tablas de equilibrio, balones), junto con ejercicios de propiocepción, desarrolla la conciencia corporal que necesita el clavadista para saber en qué posición está su cuerpo en el aire sin poder verlo. Esta capacidad, llamada kinestesia, es lo que permite a los clavadistas de élite ejecutar clavados complejos con los ojos cerrados.