El century es el hito más icónico del bateo en el cricket y una de las marcas más universalmente reconocidas dentro del deporte. Cuando un bateador alcanza las tres cifras en un mismo innings, se produce uno de esos momentos de pausa espontánea que solo existen en los deportes con larga historia: el partido se detiene, el bateador alza el bate al cielo y el estadio entero —incluyendo a veces el equipo rival— reconoce el mérito del logro. Esta ritualidad convierte el century en algo más que una estadística: es un rito de paso en la carrera de cualquier bateador profesional.
Históricamente, el conteo de centuries ha sido la medida más popular para comparar a los grandes bateadores entre sí. El legendario Sachin Tendulkar de India ostenta el record de 100 centuries internacionales entre Tests y ODIs, una cifra que muchos expertos consideran inalcanzable. En Test cricket por sí solo, el paquistaní Younus Khan y el australiano Ricky Ponting superaron los 30 centuries a lo largo de sus carreras. Estos números se acumulan a lo largo de décadas de juego internacional y reflejan una consistencia extraordinaria a lo largo del tiempo.
En los formatos modernos de cricket, la naturaleza del century ha evolucionado. En los ODI, un century debe conseguirse dentro de un máximo de 50 overs, lo que requiere tanto timing técnico como capacidad de acelerar en los momentos adecuados. En T20, un century en solo 20 overs exige una tasa de anotación de al menos cinco carreras por ball en promedio, lo que implica golpear fours y sixes de manera casi constante. Los T20 centuries son escasos y siempre resultan partidos especialmente memorables para el equipo y los aficionados que los presencian.