Sandra Schmirler y la generación dorada canadiense
Pocos nombres resuenan en el curling femenino con la fuerza del de Sandra Schmirler. La skip canadiense nacida en Saskatchewan lideró a su equipo —formado por Jan Betker, Joan McCusker y Marcia Gudereit— a tres títulos mundiales consecutivos en 1993, 1994 y 1997. Cuando el curling reapareció en los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, Schmirler condujo a Canadá a la medalla de oro en una actuación que la convirtió en leyenda del deporte.
La tragedia añadió una dimensión aún más profunda a su legado: en 2000, con tan solo 36 años, Schmirler falleció a causa de un cáncer. Canadá la homenajeó con honores extraordinarios; su funeral fue televisado en todo el país. El trofeo de campeona del mundo femenino lleva desde entonces su nombre.
Kevin Martin y la hegemonía canadiense masculina
En el circuito masculino, Kevin Martin representa la excelencia durante casi tres décadas. El skip de Alberta ganó cuatro títulos en el Macdonald Brier y fue campeón del mundo en 1991 y 2008. Su mayor logro olímpico llegó en Vancouver 2010, donde condujo a Canadá a la medalla de oro ante el delirante público local. Su habilidad para lanzar en situaciones de máxima presión le valió el apodo de “The Bear”.
Otra figura imprescindible es Russ Howard, quien a los 50 años se convirtió en el skip de mayor edad en ganar una medalla olímpica cuando ayudó a Brad Gushue como quinto jugador en Turín 2006, donde Canadá conquistó el oro. Howard es además el creador de la estrategia del Moncton Shot, una variante de lanzamiento que revolucionó la táctica del juego en los años 1980.
Los escandinavos rompen el monopolio anglosajón
A partir de la década de 1980, los países escandinavos comenzaron a desafiar la hegemonía canadiense y escocesa. Suecia se convirtió en la primera potencia continental, ganando múltiples títulos mundiales tanto en categoría masculina como femenina.
El skip sueco Niklas Edin es el jugador con más títulos mundiales masculinos de la historia: ha ganado el Campeonato del Mundo en 2013, 2015, 2016, 2021 y 2023, además de tres medallas olímpicas. Su dominio técnico y su capacidad de liderazgo lo sitúan como el mejor jugador activo de curling y uno de los más grandes de todos los tiempos.
En el circuito femenino, la suiza Silvana Tirinzoni y la japonesa Satsuki Fujisawa representan la nueva generación de potencias emergentes que han diversificado el mapa del curling de élite.
La sorpresa de Estados Unidos en Pyeongchang 2018
Si hay un momento que encapsula el poder del curling para generar sorpresas, ese es la final masculina de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018. El equipo estadounidense, liderado por el skip John Shuster —que había sido apartado de la selección nacional años antes tras pobres resultados—, realizó una remontada histórica en la fase de grupos antes de derrotar a Suecia en la final por 10-7.
La victoria fue la primera medalla de oro olímpica en curling para Estados Unidos y se convirtió en una de las historias de redención más celebradas de los Juegos de invierno. Shuster y sus compañeros —Tyler George, Matt Hamilton, John Landsteiner y Joe Polo— fueron recibidos como héroes nacionales.
El Brier: el torneo que define una nación
Ningún repaso a los grandes hitos del curling estaría completo sin mencionar el Tim Hortons Brier (anteriormente Macdonald Brier), el campeonato nacional canadiense que desde 1927 reúne a los mejores equipos de las provincias y territorios. Con capacidades de arena que superan los 15.000 espectadores y audiencias de televisión de varios millones, el Brier es el mayor evento regular de curling del mundo.
La rivalidad entre provincias —especialmente entre Alberta, Saskatchewan, Manitoba y Ontario— ha generado algunos de los duelos más intensos de la historia del deporte. El récord de títulos del Brier lo ostenta Kevin Martin con cuatro, aunque la provincia de Manitoba acumula el mayor número de campeonatos colectivos a lo largo de la historia del torneo.