El curling es un deporte que combina precisión técnica con resistencia mental. Un partido de alto nivel puede durar más de dos horas y media, con los jugadores manteniéndose concentrados en cada uno de los ochenta tiros del partido. Pero hay extremos en la historia del curling que van mucho más allá de lo habitual: maratones de hielo que ponen a prueba los límites del cuerpo y la mente.
La duración estándar de un partido
En el curling de competición moderna, la duración de un partido está regulada con precisión. Los mejores torneos del mundo, como el Campeonato Mundial o las Olimpiadas, utilizan el “thinking time system” (sistema de tiempo de reflexión), en el que cada equipo dispone de un tiempo total limitado para pensar sus tiros.
En los torneos con este sistema, el tiempo total de pensamiento es de 38 minutos por equipo para un partido de 10 ends. Esto, sumado al tiempo de ejecución de los tiros, los descansos entre ends y otros tiempos muertos, resulta en partidos que típicamente duran entre 2 horas y 2 horas y media.
Cuando no se usa el thinking time, los partidos pueden alargarse considerablemente: equipos de nivel intermedio pueden tardar tres horas o más en completar un partido de 10 ends.
Los extra-ends: cuando la igualdad se prolonga
La prórroga en curling, el extra-end, es uno de los momentos más tensos del deporte. Si tras los 10 ends regulamentarios el marcador está igualado, se juegan ends adicionales hasta que un equipo logra puntuar. A diferencia de la mayoría de prórrogas en otros deportes, en el extra-end del curling cada piedra que se lanza puede ser decisiva, y la lectura del hielo y la estrategia son tan importantes como la ejecución técnica.
En torneos de alto nivel, los empates tras 10 ends son relativamente frecuentes, especialmente cuando los equipos son muy igualados. Partidos que llegan a 2 o 3 extra-ends se convierten en maratones de concentración.
Los récords Guinness de curling continuado
Fuera del ámbito competitivo, existen tradiciones en Canadá y Escocia de organizar maratones de curling como eventos benéficos o de concienciación del deporte. Grupos de jugadores se relevan durante días enteros jugando en la misma pista, estableciendo récords Guinness de curling más largo continuado.
Varios clubes canadienses han establecido récords de más de 100 horas de curling continuado, con equipos que se relevan cada cierto tiempo pero mantienen el hielo activo sin interrupción. El récord oficial Guinness para este tipo de maratón de curling ronda las 105 horas.
El curling y la resistencia mental
Más allá de los récords de duración, lo que caracteriza al curling como deporte de resistencia es la exigencia mental. En un partido de 80 tiros, cada lanzamiento requiere plena concentración: la lectura del hielo, el ajuste de velocidad, la rotación correcta de la piedra. Los jugadores que mejor mantienen esa concentración durante toda la duración de un partido suelen ser los que ganan los ends más cruciales al final del juego, cuando la fatiga empieza a afectar a los rivales.
Esta dimensión mental del curling es una de las razones por las que el deporte se compara frecuentemente con el ajedrez sobre hielo: la capacidad de pensar con claridad bajo presión durante horas es tan determinante como la habilidad técnica en el lanzamiento.