La piedra de curling es mucho más que un bloque de granito. Es un utensilio de precisión fabricado con uno de los materiales más escasos y valorados del deporte mundial.
El granito de Ailsa Craig
Prácticamente todas las piedras de competición del mundo provienen del granito de Ailsa Craig, una isla volcánica de apenas 10 hectáreas situada en el Firth of Clyde, frente a la costa de Ayrshire (Escocia). La empresa Kays of Scotland tiene la exclusiva de extraer este granito, que se caracteriza por una porosidad extremadamente baja: esto significa que el agua no penetra en la roca y no se forman grietas cuando la piedra impacta contra otra a bajas temperaturas.
Existen dos variedades de granito de Ailsa Craig: el Blue Hone, más fino y usado en el fondo y el anillo de running band (la parte que contacta con el hielo), y el Ailsa Craig Common Green, usado para el cuerpo principal de la piedra.
Características físicas
Según el reglamento oficial de World Curling Federation:
- Peso: 19,96 kg (44 libras).
- Circunferencia máxima: 91,44 cm.
- Altura mínima: 11,43 cm.
La parte inferior de la piedra no es plana sino ligeramente cóncava, lo que reduce la superficie de contacto con el hielo a un anillo estrecho llamado running band. Esta geometría es la que permite que la piedra gire y curve su trayectoria al deslizarse.
El mango
En la parte superior de la piedra hay un mango de colores (rojo o amarillo según el equipo) fabricado de plástico o composite. El jugador agarra el mango para imprimir la rotación en el momento del lanzamiento. Una vez que la piedra está en movimiento, el mango gira libremente y no interfiere en la trayectoria.
Las ocho piedras por equipo
Cada equipo tiene 8 piedras por end. Están diferenciadas por el color del mango para que jugadores, árbitros y espectadores puedan distinguirlas a simple vista. Al terminar cada end, las piedras se recogen y se vuelven a colocar para el siguiente.