Los guardas son una de las herramientas tácticas más importantes del curling y el elemento central de gran parte de la estrategia del juego. Un guarda es una piedra colocada deliberadamente en la zona entre el hogline y el house (la zona libre de guardas), con el objetivo de bloquear la trayectoria de los tiros rivales y proteger las piedras propias dentro del house.
La lógica es simple pero poderosa: si hay una piedra en el camino, el rival no puede hacer un tiro directo al house. Para alcanzar las piedras propias dentro del círculo, el equipo contrario tendría que lanzar con un ángulo complicado o intentar un tiro que pase alrededor del guarda. Esto aumenta la dificultad de todos los tiros rivales.
Situar un guarda en la posición correcta es tan importante como hacer un draw preciso al botón. Un guarda mal colocado puede ser tomado como target por el rival, que puede eliminarlo y además colocar su propia piedra en posición favorable con el rollo. Un guarda bien puesto obliga al rival a tomar decisiones complicadas en cada tiro.
La Free Guard Zone (FGZ)
La regla de la zona libre de guardas (FGZ) protege a los guardas durante los primeros tiros de cada end. Las primeras cuatro piedras lanzadas en el end (dos por equipo) no pueden ser eliminadas si están en la FGZ. Esta regla incentiva un juego más abierto y estratégico, ya que ambos equipos pueden establecer sus posiciones sin que el rival las elimine inmediatamente.
El centro guarda y el lado guarda
Los guardas pueden colocarse en el centro de la pista (centro guarda) o a los lados (guarda lateral). El centro guarda protege directamente el botón y es el más común. Los guardas laterales sirven para crear ángulos de ataque complicados para el rival y son más usados en estrategias avanzadas.