El Tour de Ski es la gran innovación del calendario del esquí de fondo de las últimas décadas. Creado en 2006-2007 por la FIS con la inspiración del Tour de Francia ciclista, pretendía dar al esquí de fondo una competición por etapas que combinara formatos distintos, transcurriera por varios países y terminara con una etapa espectacular que pudiera ser el climax televisivo de la temporada. El resultado ha superado todas las expectativas.
El concepto: el Tour de Francia del esquí nórdico
La idea que dio origen al Tour de Ski era sencilla pero poderosa: crear una competición en la que, como en el ciclismo de etapas, los tiempos de cada jornada se acumularan para determinar al ganador final. Esto permite que un atleta que no gane ninguna etapa pueda ganar el Tour si mantiene siempre una regularidad superior a sus rivales, y también que un especialista en un formato concreto (el sprint, por ejemplo) no pueda ganar el Tour sin ser bueno en las distancias.
El Tour combina sprints, pruebas de distancia, skiathlon y la famosa etapa final de la Alpe Cermis, lo que exige a los atletas dominar todos los aspectos del esquí de fondo.
La etapa de la Alpe Cermis: el momento más dramático
La última etapa del Tour de Ski es un ascenso de cinco kilómetros por la ladera del Alpe Cermis, en Val di Fiemme (Italia), que los atletas realizan en sus esquís de fondo. Es una pendiente brutal, de entre el 15% y el 27% en algunos tramos, que los esquiadores atacan con el herringbone —la técnica de espina de pez— y que acaba siendo una carrera a pie con esquís para los rezagados.
El espectáculo es único: los atletas suben la montaña entre espectadores que se agolpan en los márgenes del circuito, y quienes llegan con pocos segundos de ventaja en la clasificación general pueden verla evaporarse en los últimos cientos de metros. Las remontadas y las pérdidas de posición en este tramo final son habituales y hacen que el Tour de Ski tenga siempre un ganador decidido dramáticamente.
Las sedes del Tour
El Tour de Ski ha mantenido un itinerario bastante estable a lo largo de sus ediciones:
- Lenzerheide (Suiza): Suele ser una de las primeras paradas, con pruebas en altitud.
- Oberstdorf (Alemania): Ciudad alpina con una larga tradición en el esquí nórdico y saltos.
- Nové Město na Moravě (República Checa): Un escenario con público entusiasta y circuitos técnicos.
- Val di Fiemme (Italia): La sede final, en el Trentino, con la subida a la Alpe Cermis como broche de oro.
Los grandes dominadores
El Tour de Ski ha conocido varias eras de dominio. Dario Cologna, el suizo, fue uno de sus primeros grandes ganadores y logró cuatro victorias. Therese Johaug dominó el apartado femenino durante años con su potencia en las subidas. Johannes Høsflot Klæbo se convirtió en el hombre a batir en la era más reciente, aunque la variedad de formatos del Tour a veces penaliza a los especialistas puros del sprint.
El Tour de Ski es hoy, junto con los Juegos Olímpicos y el Campeonato del Mundo, la competición más importante en el calendario del esquí de fondo, y su final en la Alpe Cermis es una de las imágenes más reconocibles de los deportes de invierno europeos.