La inclusión del esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina 2026 es el resultado de décadas de trabajo institucional, crecimiento del deporte y el momento histórico de que los Juegos se celebren en los Alpes italianos, el corazón geográfico del skimo mundial.
Los antecedentes: el reconocimiento previo
Antes de la inclusión olímpica definitiva, el esquí de montaña acumuló una serie de reconocimientos institucionales importantes:
Reconocimiento de la ISMF por el COI (2008): cuando la ISMF fue fundada, uno de sus primeros logros fue el reconocimiento como federación internacional por parte del COI. Este reconocimiento es el primer paso obligatorio para cualquier deporte que aspire al programa olímpico.
Juegos de los Deportes de Montaña: el skimo formó parte de los Juegos de los Deportes de Montaña y otras competiciones multideportivas, lo que ayudó a visibilizar el deporte ante la comunidad olímpica.
Candidatura fallida para 2022: la ISMF presentó su candidatura para los Juegos de Beijing 2022, pero el COI la desestimó, señalando que el deporte necesitaba mayor universalidad (más países competitivos a nivel mundial) antes de dar el paso olímpico.
El boom del skimo en los años 2010
La decisión de incluir el skimo en los Juegos de 2026 no habría sido posible sin el enorme crecimiento del deporte en la segunda mitad de los años 2010. Varios factores contribuyeron a este crecimiento:
La figura de Kilian Jornet: la visibilidad internacional de Jornet, considerado el mejor deportista de montaña de la historia por muchos medios especializados, llevó el skimo a audiencias que nunca habían oído hablar del deporte. Sus aventuras en el Everest, el Mont Blanc y el Cervino, ampliamente seguidas en redes sociales, fueron el mejor marketing posible para el esquí de montaña.
El crecimiento del esquí de travesía: el número de practicantes de esquí de travesía (la versión recreativa del skimo) creció de forma espectacular en Europa, especialmente en Francia, Italia, Suiza y España. Este crecimiento de la base de practicantes aumentó la demanda de competiciones y el interés institucional por el deporte.
La pandemia de COVID-19: paradójicamente, la pandemia de 2020-2021 fue un catalizador para el esquí de travesía. Con las estaciones de esquí alpino cerradas, miles de esquiadores descubrieron la travesía como alternativa al esquí de pistas. Muchos de ellos se quedaron con el deporte una vez abiertas las estaciones.
La decisión del COI en 2020
En diciembre de 2020, el Comité Olímpico Internacional aprobó la inclusión del esquí de montaña en el programa de los Juegos de Milano-Cortina 2026. La decisión fue acogida con enorme entusiasmo por la comunidad del skimo.
Los factores que pesaron en la decisión del COI incluyeron:
- El crecimiento del número de países con programas federados de skimo (más de 30 países en el momento de la candidatura)
- La existencia de un circuito mundial bien organizado con Copa del Mundo y Campeonato del Mundo bienales
- La celebración de los Juegos en los Alpes italianos, donde el skimo tiene mayor arraigo y donde las instalaciones para las pruebas olímpicas son naturalmente disponibles
- La alineación con los valores de sostenibilidad y naturaleza que el COI ha promovido en los últimos años: el skimo se disputa en terreno de alta montaña con mínimo impacto ambiental
El formato olímpico previsto
Para los Juegos de Milano-Cortina 2026, la ISMF y el COI acordaron incluir las modalidades de individual y sprint, en categoría masculina y femenina (cuatro pruebas de medalla en total). Esta selección buscó el equilibrio entre representar la esencia del deporte (el individual) y ofrecer el formato más mediático (el sprint).
Las pruebas se disputarán en las montañas de los Dolomitas y los Alpes de la región del Véneto y Trentino-Alto Adige, con circuitos diseñados específicamente para los Juegos.
Un momento histórico para el deporte de montaña
La inclusión del skimo en los Juegos Olímpicos es un hito no solo para el esquí de montaña sino para el deporte de montaña en general. Por primera vez, una disciplina que tiene su esencia en el terreno natural de alta montaña (sin instalaciones artificiales, sin pistas preparadas, sin marcadores de tiempo electrónico en la pared) entrará en el programa olímpico. Es el reconocimiento definitivo de que el alpinismo competitivo tiene un lugar en el deporte de más alto nivel.