Las pieles de foca son el elemento más icónico del esquí de montaña, el que mejor define la esencia del deporte y el que da al skimo su característica combinación de ascenso y descenso. Su nombre evoca un origen animal que ya no corresponde al material actual, pero la historia de cómo llegamos de la piel de foca real a las modernas láminas sintéticas de alta tecnología es fascinante.
El origen: la piel de foca real
Los pueblos árticos, especialmente los inuit de Groenlandia y Canadá, utilizaban desde tiempos inmemoriales la piel de foca para fabricar prendas de vestir y herramientas. Una de esas herramientas era precisamente la base de los esquís: adherir una tira de piel de foca a la parte inferior del esquí con las fibras del pelo orientadas hacia atrás permitía al esquiador deslizarse hacia adelante pero no hacia atrás en las pendientes nevadas.
El principio es ingenioso: el pelo de la foca tiene una estructura microscópica que, cuando se orienta en una dirección, actúa como un millón de pequeñas válvulas unidireccionales. Hacia adelante, las fibras se doblan y dejan pasar el deslizamiento. Hacia atrás, las fibras se enderezan y crean fricción.
Los exploradores polares europeos del siglo XIX, que estudiaban las técnicas de los pueblos árticos para sobrevivir en condiciones extremas, adoptaron esta tecnología para sus propias expediciones en esquís. Fridtjof Nansen, en su famosa expedición a través de Groenlandia en 1888, usó esquís con pieles de foca, y la técnica se popularizó en Europa a finales del siglo XIX.
La adopción en los Alpes
Cuando los alpinistas europeos comenzaron a usar esquís en las montañas alpinas a principios del siglo XX, las pieles de foca eran la solución natural para el problema del ascenso. Sin ellas, los esquís simplemente resbalarían hacia atrás en cualquier pendiente moderada.
La adopción de las pieles de foca en los Alpes transformó el esquí de montaña: de pronto, era posible subir pendientes que a pie habrían requerido mucho más tiempo y esfuerzo. Los clubes alpinos de Suiza, Austria, Francia e Italia incorporaron el esquí con pieles de foca como técnica estándar para las travesías de invierno.
La transición a los materiales sintéticos
La caza de la foca se fue restringiendo a lo largo del siglo XX por razones de conservación y de protección de los derechos de los animales. En los años 70 y 80, las presiones de los movimientos ecologistas y las legislaciones proteccionistas hicieron que la piel de foca real dejara de estar disponible comercialmente para usos no subsistenciales.
Los fabricantes de material de esquí de montaña respondieron desarrollando materiales sintéticos que reprodujeran las propiedades de la piel de foca real. El primer paso fue el uso de fibras de mohair (pelo de cabra de Angora), que tiene propiedades similares a la piel de foca en términos de orientación direccional de las fibras.
Posteriormente se desarrollaron pieles de materiales 100% sintéticos (principalmente fibras de nylon) con estructuras diseñadas artificialmente para replicar el efecto direccional del pelo natural. Hoy las pieles de alta gama combinan fibras de mohair y sintéticas en proporciones optimizadas para el rendimiento.
Cómo funcionan las pieles modernas
Una piel de foca moderna tiene varias capas:
Capa de fibras: la superficie que contacta con la nieve. Las fibras (de mohair, nylon o una combinación) están orientadas de forma que permiten el deslizamiento hacia adelante pero crean fricción hacia atrás.
Capa de adhesivo: en la cara opuesta a las fibras, un adhesivo especial permite adherir la piel a la base del esquí. Este adhesivo es fuerte en condiciones normales pero permite retirar y reutilizar la piel muchas veces. En condiciones de frío extremo, el adhesivo puede perder efectividad.
Cantoneras: refuerzos en los bordes de la piel que evitan que los bordes del esquí «corten» la piel y que protegen la integridad del material.
El cuidado de las pieles
Las pieles de foca requieren mantenimiento para conservar sus propiedades:
Secado: después de cada uso, las pieles deben secarse al aire (no con calor directo, que podría dañar el adhesivo) para evitar que la humedad degradé las fibras y el adhesivo.
Limpieza: si las pieles se ensucian con barro, nieve húmeda o resina de abetos, deben limpiarse cuidadosamente con productos específicos.
Re-impregnación: cada cierto tiempo, la capa de fibras debe re-impregnarse con productos específicos que mantienen la capacidad de deslizamiento en la dirección correcta y la resistencia al agua.
Regeneración del adhesivo: cuando el adhesivo pierde efectividad (la piel se despega durante el ascenso), puede regenerarse con productos específicos o mediante un calentamiento suave que reactiva las propiedades adhesivas.
En competición, un fallo del adhesivo en plena carrera puede ser catastrófico. Por eso, los atletas de élite prueban sus pieles antes de cada competición y llevan pieles de repuesto en las carreras más largas.