El Súper-G, abreviatura de supergigante, ocupa un lugar intermedio en el espectro del esquí alpino de competición: es más rápido que el slalom gigante pero más técnico que el descenso. Se disputa en una sola manga, lo que significa que no hay segunda oportunidad: cualquier error, caída o puerta saltada elimina al esquiador. Esta combinación de velocidad elevada y ausencia de repetición lo convierte en una disciplina de alto riesgo y gran espectacularidad.
Las puertas del Súper-G están más separadas que en el gigante, permitiendo trayectorias más abiertas y velocidades que pueden superar los 120-130 km/h en los tramos más rápidos. Los esquiadores deben trazar líneas muy precisas para mantener la velocidad sin salir de las puertas obligatorias, que en el Súper-G marcan los cambios de dirección principales del recorrido. A diferencia del slalom y el gigante, el Súper-G no permite entrenamientos cronometrados previos a la competición en la misma pista en los grandes eventos.
El calendario de la Copa del Mundo incluye pruebas de Súper-G regularmente, y la disciplina tiene presencia en los Juegos Olímpicos de Invierno desde Calgary 1988. Los especialistas en velocidad —descenso y Súper-G— suelen ser físicamente imponentes, con gran masa muscular para resistir las fuerzas G de los giros a alta velocidad. La combinación alpina, que suma los tiempos de descenso y slalom, también incluye la combinación súper que sustituye el descenso por el Súper-G en algunos eventos para reducir el tiempo de competición.