El parc fermé es una condición técnica y un espacio físico que entra en vigor al finalizar la clasificación del sábado. Una vez que el piloto completa su vuelta de regreso al box, el coche queda bajo condiciones de parc fermé hasta el inicio de la carrera. Durante este período, el acceso al monoplaza es restringido y los equipos solo pueden realizar operaciones de mantenimiento esencial, sin posibilidad de introducir cambios que afecten al rendimiento.
Los trabajos permitidos bajo parc fermé incluyen cambiar los neumáticos, repostar combustible, sustituir las pastillas de freno, limpiar los filtros de radiador, reparar daños de carrocería sin alterar su forma aerodinámica y operaciones de seguridad menores. Están expresamente prohibidos los cambios en la aerodinámica (ajuste de alerón, por ejemplo), modificaciones en la suspensión, variaciones en los mapas del motor o la sustitución de componentes que afecten al comportamiento del coche en pista.
Si un equipo viola las condiciones de parc fermé, la penalización habitual es que el piloto deba iniciar la carrera desde el pit lane en lugar de desde su posición en la parrilla. Esto le obliga a esperar a que todos los coches arranquen antes de incorporarse, lo que prácticamente equivale a salir último. En circunstancias excepcionales como cambios meteorológicos extremos entre la clasificación y la carrera, la FIA puede flexibilizar algunas restricciones bajo petición razonada de los equipos.