La pole position es el puesto más codiciado antes de que arranque un Gran Premio. Se concede al piloto que establece el tiempo más rápido durante la sesión de clasificación del sábado, otorgándole el privilegio de salir en primer lugar desde la línea de meta. Esta posición elimina la necesidad de adelantar en las primeras curvas y permite al piloto gestionar su propio ritmo desde el inicio de la carrera.
La sesión de clasificación que determina la pole consta de tres fases eliminatorias: Q1, Q2 y Q3. Solo los diez pilotos que alcanzan la Q3 luchan por la primera posición, completando una o dos vueltas cronometradas a máxima velocidad con neumáticos blandos. La décima de segundo puede ser determinante y cada milímetro del trazado cuenta. Conseguir la pole es considerado un indicador puro del rendimiento del coche y del piloto en ese fin de semana.
Desde la temporada 2021, la FOM otorga un punto adicional al piloto que logra la pole position, lo que ha aumentado todavía más su valor en el Campeonato del Mundo. Históricamente, salir desde la pole no garantiza la victoria —el tráfico en la primera frenada, la estrategia de neumáticos o un safety car pueden cambiar el resultado— pero sí representa una ventaja estadística notable: aproximadamente el 40% de las poles se convierten en victoria.