El retiro en la Fórmula 1 se produce cuando un piloto abandona la carrera antes de completar la distancia total, lo que en inglés se anota como DNF (Did Not Finish). Las causas son variadas: averías mecánicas en el motor, caja de cambios, sistema de frenos o dirección; accidentes con impactos que hacen al coche inseguro para continuar; o decisiones estratégicas del equipo para proteger componentes costosos y sujetos a penalización.
La mecánica de los monoplazas modernos es extremadamente compleja y fiable en comparación con décadas anteriores, pero los retiros por avería siguen siendo una parte inevitable de la Fórmula 1. El motor, la unidad de potencia o los sistemas eléctricos pueden fallar bajo la presión de un fin de semana exigente. En estos casos, el piloto estaciona el coche en un punto seguro del circuito y abandona en pie, mientras las banderas azules señalizan el vehículo estacionado a los coches que siguen en marcha.
Desde el punto de vista del campeonato, un retiro puede ser devastador. En un campeonato ajustado, un DNF en el momento equivocado puede costar el título. Los equipos tienen que equilibrar el riesgo de empujar el coche al límite para ganar puntos frente al riesgo de dañar componentes valiosos. El reglamento limita el número de unidades de potencia por piloto en la temporada, por lo que los ingenieros gestionan la vida útil de los componentes con precisión, retirando preventivamente si la situación en carrera ya no compensa el riesgo.