El safety car es un vehículo de alto rendimiento —habitualmente un Mercedes-AMG o un Aston Martin según el patrocinador oficial— que entra en pista cuando la dirección de carrera detecta un peligro que hace imposible seguir corriendo con normalidad. Puede ser un accidente grave, restos sueltos en el trazado, condiciones climáticas extremas o cualquier situación que comprometa la seguridad de los pilotos. En el momento en que aparece el safety car, todos los coches deben reagruparse detrás de él.
Durante la fase de safety car, los pilotos circulan en fila india a velocidad controlada y no está permitido adelantar. Sin embargo, sí pueden entrar en boxes, lo que convierte estos períodos en momentos estratégicos clave. Un pit stop durante el safety car cuesta mucho menos tiempo que en condiciones normales de carrera, de modo que los equipos a menudo aprovechan esta ventana para cambiar neumáticos sin perder apenas posiciones.
La neutralización puede durar varias vueltas dependiendo de la gravedad del incidente. Cuando la pista queda libre, el safety car enciende los intermitentes y se retira al final de esa vuelta. El líder elige el momento de la reaceleración dentro de la recta de inicio, lo que genera una zona de suspense conocida como “restart” donde los pilotos intentan sorprender a sus rivales o defender su posición ante un posible ataque.