En la Fórmula 1, un stint es cada uno de los tramos de la carrera que el piloto completa con el mismo juego de neumáticos. El primer stint comienza con la salida y termina cuando el coche entra en boxes por primera vez. A partir de ahí, cada nuevo stint empieza con el pit stop y concluye con la siguiente parada o, en el caso del último, con la línea de meta. Una carrera con dos paradas tendrá tres stints.
La gestión de cada stint es uno de los aspectos tácticos más relevantes. Los ingenieros del muro de boxes monitorizan en tiempo real la degradación de los neumáticos durante cada stint y el ritmo de vuelta del piloto. A medida que el neumático pierde agarre, el tiempo por vuelta empeora y llega un momento en que la pérdida de rendimiento hace inviable continuar más vueltas en ese mismo juego. Alargar un stint más de lo aconsejable puede suponer perder varios décimas por vuelta y facilitar la tarea de los rivales.
La duración óptima de cada stint varía según el compuesto, el circuito y el estilo de conducción del piloto. Algunos pilotos cuidan especialmente los neumáticos durante los primeros stints para alargar la ventana estratégica; otros prefieren atacar al máximo y asumir stints más cortos. Esta dicotomía entre gestión y velocidad pura es uno de los elementos que hace tan compleja la estrategia de carrera en la Fórmula 1.