La vuelta rápida —conocida en inglés como fastest lap— es el tiempo por vuelta más bajo conseguido por cualquier piloto durante el transcurso de la carrera. A diferencia de la pole position, que se decide en clasificación, la vuelta rápida se disputa en plena competición y puede cambiar de titular en cualquier momento. Los paneles luminosos del circuito y la retransmisión televisiva la marcan en color violeta para distinguirla de los tiempos personales de cada piloto.
Desde 2019, la Fórmula 1 reintrodujo el punto bonus por la vuelta rápida, que había existido en el reglamento original del campeonato entre 1950 y 1959. El piloto que marque el tiempo más rápido de la carrera suma un punto adicional siempre que termine entre los diez primeros clasificados. Esta condición impide que un piloto rezagado muy por detrás del grupo influya en el campeonato haciendo una vuelta rápida testimonial.
Este punto extra ha cambiado la táctica final en muchos Grandes Premios. Equipos que ya tenían su posición asegurada optan por hacer una parada tardía con neumáticos blandos frescos para intentar arrebatar la vuelta rápida a un rival directo en el campeonato. Lo que antes era solo una curiosidad estadística se ha convertido en una pequeña pero relevante pieza del puzzle estratégico de la Fórmula 1.