La evolución de los tiempos de vuelta en la Fórmula E cuenta visualmente la historia tecnológica del campeonato. Desde los primeros E-Prix de 2014-15 con el Gen1 hasta las carreras actuales con el Gen3, los tiempos han mejorado de forma consistente con cada generación de monoplaza, reflejo del avance de las baterías, los motores eléctricos y la aerodinámica de los coches. El Gen3, introducido en la temporada 9 (2022-23), ha supuesto el salto más significativo: con 350 kW de potencia en clasificación y recuperación de energía en ambos ejes, es el monoplaza más rápido de la historia del campeonato.
El circuito de Berlín, disputado en el histórico aeropuerto de Tempelhof, ha sido históricamente uno de los escenarios donde se han registrado los tiempos de vuelta más rápidos de la Fórmula E. El trazado sobre la pista del antiguo aeropuerto, con sus largas rectas y sus curvas de alta velocidad, permite a los coches alcanzar las velocidades máximas que los circuitos urbanos más estrechos no permiten. Roma, con su trazado del EUR relativamente rápido, es otro de los circuitos donde los cronómetros han registrado algunos de los tiempos más bajos de la historia del campeonato.
La importancia de la vuelta rápida en la Fórmula E no es solo estadística: el reglamento otorga 1 punto extra al piloto que marque el mejor tiempo de carrera si termina entre los cinco primeros. Este incentivo hace que en los tramos finales de los E-Prix, cuando los pilotos tienen margen de energía, se produzcan duelos interesantes por quién marca el mejor tiempo de vuelta, añadiendo otra dimensión estratégica a una categoría que ya de por sí está llena de decisiones tácticas en cada instante de la carrera.