El field goal es una de las cuatro formas posibles de puntuar en fútbol americano. Vale 3 puntos y se consigue cuando el kicker patea el balón desde la posición de la jugada, con la colaboración del long snapper y el holder (que sostiene el balón en el suelo), y este pasa entre los postes verticales de la portería y por encima del larguero horizontal. Se puede intentar desde cualquier parte del campo, aunque la distancia al poste y el ángulo condicionan enormemente la dificultad.
La decisión de intentar un field goal se produce normalmente en el cuarto down: si el equipo atacante ha llegado al cuarto intento sin conseguir las yardas necesarias para renovar el primer down, y el kicker está dentro de su rango efectivo, el entrenador puede optar por puntuar con un field goal en lugar de ceder el balón al rival mediante un punt. Esta decisión depende del marcador, la distancia a los palos y el tiempo que queda en el partido.
Los kickers especializados de la NFL son capaces de anotar field goals con una consistencia asombrosa desde distancias de hasta 55 yardas. Justin Tucker, del que se considera el mejor kicker de la historia, ha convertido field goals de más de 60 yardas con regularidad. Los kickers de élite tienen porcentajes de éxito superiores al 90% en intentos de hasta 50 yardas. En partidos ajustados, un kicker fiable puede ser el factor decisivo, convirtiendo la presión de un field goal en el último segundo en uno de los momentos de mayor tensión del fútbol americano.