El punt es una de las tres opciones que tiene el equipo atacante en el cuarto down, junto al intento de conversión y el field goal. Consiste en una patada de despeje: el punter recibe el balón del long snapper, lo deja caer y lo patea con el pie antes de que toque el suelo, enviándolo lo más lejos posible hacia el campo contrario. El objetivo es simple: ceder la posesión del balón al rival en la posición más alejada posible de la propia zona de anotación.
La decisión de puntear o intentar la conversión en el cuarto down es una de las más debatidas en el fútbol americano. Estadísticamente, intentar el cuarto down (especialmente en distancias cortas) suele tener un valor esperado mayor que puntear, pero los entrenadores tradicionales prefieren puntear para no arriesgar dejar al rival con buena posición de campo. Los entrenadores más analíticos, como Bill Belichick, son más agresivos a la hora de intentar el cuarto down en situaciones favorables.
El punter es el especialista encargado de ejecutar el punt. Los mejores de la NFL combinan distancia (los punts de 50 o más yardas son habituales en la élite) con capacidad de colocación: dejar el balón dentro del campo sin que entre en la zona de anotación y obligar al returner a iniciar desde muy cerca de su propia línea de gol. Un buen punt que deja al rival en sus propias 5 yardas puede ser tan valioso tácticamente como un field goal.