El punto extra, conocido en inglés como PAT (Point After Touchdown) o extra point, es la jugada que el equipo anotador ejecuta inmediatamente después de conseguir un touchdown. El reglamento ofrece dos opciones: la patada de punto extra, que añade 1 punto al marcador, o la conversión de dos puntos, que añade 2 si tiene éxito. La elección de una u otra puede ser determinante en el resultado del partido.
La patada de punto extra es la opción más habitual. El equipo coloca el balón en la línea de 15 yardas (en la NFL desde 2015; antes era desde la línea de 2 yardas, lo que hacía la patada casi segura) y el kicker patea entre los postes con la asistencia del holder y el long snapper. Aunque parezca rutinaria, la mayor distancia desde 2015 ha aumentado los fallos y ha hecho que el punto extra sea algo a tener en cuenta tácticamente, con porcentajes de éxito en torno al 94%.
La conversión de dos puntos es la alternativa de mayor riesgo y recompensa. El equipo intenta una jugada ofensiva estándar desde la línea de 2 yardas: puede ser un pase o una carrera. Si el jugador cruza la línea de gol con el balón, se anotan los 2 puntos; si la defensa lo detiene, no se suma nada. La tasa de éxito en la NFL ronda el 48-52%, lo que significa que estadísticamente el rendimiento esperado es similar al del punto extra. Sin embargo, la conversión de dos puntos permite adaptarse al marcador exacto del partido de una forma que el punto extra no puede.