El wide receiver (WR) es la posición más glamurosa del fútbol americano ofensivo y la que más ha evolucionado en las últimas décadas con el auge de la NFL como espectáculo. Se alinea en los extremos de la línea de scrimmage o en posición separada del núcleo ofensivo, de ahí el adjetivo wide (abierto, alejado). Su misión principal es correr rutas, trayectorias predeterminadas en las que busca quedar libre frente al defensor para recibir el pase.
Las rutas tienen nombres propios dentro del sistema de señales del equipo: la slant (diagonal corta), el post (hacia el centro del campo), el go o fly (carrera en línea recta hacia la zona de anotación), el curl (giro hacia el quarterback) o el out (hacia la banda) son las más comunes. La capacidad de un WR para ejecutar rutas precisas, cambiar de dirección de forma explosiva y separarse del cornerback que lo cubre define su valor en el mercado.
Físicamente, los wide receivers modernos combinan velocidad de sprinter con manos seguras y capacidad para absorber golpes al atrapar balones en zonas de tráfico. Los receptores más altos (1,90 m o más) pueden dominar en el juego aéreo contra la zona, mientras que los más ágiles y rápidos son devastadores en rutas de separación. En los sistemas de pase contemporáneos, un WR de élite puede tener un impacto comparable al del propio quarterback.