En el fútbol australiano, los grandes jugadores se definen por lo que hacen en los partidos que importan. Y por ese criterio, Dustin Martin tiene un argumento absolutamente sólido para ser considerado el jugador más importante de su generación: tres Norm Smith Medals (el premio al mejor jugador de la Gran Final), tres títulos de premiership, y una trayectoria de rendimientos en los partidos más grandes que no tiene equivalente en la historia reciente del deporte.
Los comienzos: seleccionado número tres en el draft de 2009
Dustin Martin nació el 25 de mayo de 1991 en Castlemaine, Victoria. Fue seleccionado en el draft de 2009 por el Richmond Football Club con el pick número tres. Richmond era en ese momento un club en reconstrucción, con años sin ganar una premiership y con la necesidad de construir desde el draft. Martin fue, junto a otros jóvenes seleccionados en esos años, una de las piezas centrales del proyecto de renovación de los Tigers.
Sus primeras temporadas en la AFL fueron las de un jugador en desarrollo. Brillaba en destellos, pero le faltaba consistencia. A medida que fue creciendo físicamente (llegando a sus 193 centímetros y 100 kilogramos de peso adulto) y madurando tácticamente, Martin se fue convirtiendo en un jugador cada vez más difícil de contener.
2017: el año en que todo cambió
La temporada de 2017 fue el punto de inflexión. Richmond llegó a la Gran Final después de eliminar a rivales de primer nivel en las finales, y Martin fue absolutamente dominante en todos esos partidos. En la Gran Final contra los Adelaide Crows, con el MCG lleno hasta los 100.000 espectadores, Martin jugó uno de los mejores partidos vistos en una final en la era moderna: marcó 3 goles, generó 5 más con sus acciones y fue el jugador más influyente en cada momento decisivo del partido.
Los Tigers ganaron 16.12 (108) a 8.9 (57), y Martin ganó el Norm Smith Medal de forma unánime. El título de Richmond en 2017 rompió una racha de 37 años sin ganar una premiership, lo que convirtió a toda la temporada en un acontecimiento emotivo de primer orden para la enorme y sufrida hinchada del club.
2019 y 2020: la confirmación de la dinastía
Richmond regresó a la Gran Final en 2019, y de nuevo Dustin Martin fue el jugador decisivo. En la final contra los GWS Giants, Martin fue otra vez el mejor del partido: Norm Smith Medal por segunda vez, un logro que hasta ese momento nadie en la historia de la AFL había conseguido más de una vez.
En 2020, con la temporada disputada en formato de burbuja en Queensland debido a la pandemia de COVID-19, Richmond llegó a una tercera Gran Final en cuatro años. Y de nuevo, con el partido equilibrado en momentos clave, fue Martin quien apareció para resolver la situación. Su tercer Norm Smith Medal es, en términos de hazaña individual en los partidos más importantes, el logro más grande de cualquier jugador en la historia reciente de la AFL.
El estilo de juego: fuerza, zurda y el “nuisance kick”
Lo que hace especial a Martin como jugador es la combinación de atributos físicos y técnicos que resultan casi imposibles de gestionar para los defensas rivales. Con su tamaño y su fuerza, puede imponerse a la mayoría de los mediocampistas en las disputas físicas. Con su velocidad, puede romper por el centro del campo y ganar metros en carrera. Y con su zurda —una de las más limpias de la AFL en su generación— puede transformar en gol o en pase de ataque las situaciones más difíciles.
Una de sus contribuciones más reconocidas al juego moderno de la AFL es el llamado “nuisance kick”: una patada de zurda que llega al área de ataque con un spin particular que hace que el bote del balón sea completamente imprevisible para el portero y los defensas, generando situaciones de confusión y balones sueltos que sus compañeros pueden aprovechar.
Una carrera todavía activa
A diferencia de Gary Ablett Jr. o Lance Franklin, que se retiraron en 2022 y 2023 respectivamente, Dustin Martin sigue activo en la AFL. Su carrera, con tres titles y tres Norm Smith Medals, ya está asegurada entre las más brillantes del deporte australiano del siglo XXI.