Gary Player es la prueba de que el talento sin disciplina no llega lejos, y de que la disciplina sin talento tampoco. El sudafricano combinó ambas cosas en proporciones perfectas durante más de cuatro décadas de golf de élite, convirtiéndose en uno de los tres grandes del golf junto a Nicklaus y Palmer, la famosa “Gran Tríada”.
Los inicios en Johannesburgo
Gary Jim Player nació el 1 de noviembre de 1935 en Johannesburgo, Sudáfrica. Su madre murió cuando él tenía ocho años y su padre, minero, trabajaba largas jornadas. Gary encontró en el golf una salida y una pasión. Con 14 años ya había decidido que sería profesional. A los 17 lo era.
Llegó a Europa y Estados Unidos en una época en la que los golfistas no sudafricanos apenas competían fuera de sus fronteras. Era pequeño para los estándares del golf —media 1,72 metros— y muchos dudaron de que pudiera competir al máximo nivel. Player respondió convirtiendo sus limitaciones físicas en ventajas: se obsesionó con el entrenamiento físico décadas antes de que fuera la norma en el golf, desarrolló una musculatura que le daba una potencia inusual para su talla y se convirtió en pionero del fitness deportivo.
Logros y récords
En 1959, con 23 años, Player ganó The Open Championship. En 1961 ganó el Masters. En 1962 el PGA Championship. Y en 1965 completó el Grand Slam al ganar el US Open, convirtiéndose en el primer no americano en conseguirlo en el siglo XX y en el primer jugador de la historia en ganar los cuatro majors en diferentes décadas.
Sus nueve majors —tres Opens, tres Masters, dos PGA y un US Open— son el tercer mejor registro de la historia. Compitió en el Masters durante 52 ediciones consecutivas, un récord de participación sin precedentes. Su última victoria en un major fue el Masters de 1978, cuando tenía 42 años, poniendo en valor su longevidad excepcional.
En el circuito de seniors, Player fue igualmente dominante: ganó 9 majors de seniors, para un total de 18 títulos grandes entre el circuito regular y el de veteranos.
Estilo y filosofía
Player fue el primero en tratar el golf como un deporte de alta exigencia física. Hacía pesas, corría, cuidaba la alimentación cuando la mayoría de los golfistas fumaban y bebían sin preocuparse por el rendimiento físico. Esa visión pionera le permitió mantener un nivel competitivo altísimo hasta bien pasados los 40.
Vestido siempre de negro, con una presencia en el campo que mezclaba elegancia y determinación, Player transmitía una seriedad competitiva que contrastaba con la cercanía de Palmer y la serenidad de Nicklaus. Fue el foráneo que aprendió a ganar en campo ajeno, en condiciones ajenas, con la hostilidad añadida de competir durante los peores años del apartheid sudafricano.
Impacto y legado
Player vivió la contradicción de ser embajador de un deporte global mientras su país estaba sometido al apartheid. Recibió críticas por competir en Sudáfrica durante ese período, aunque él siempre defendió posiciones contrarias a la segregación. Cuando el apartheid cayó, fue uno de los primeros en celebrarlo públicamente.
Su legado incluye también un trabajo extenso en diseño de campos y en la Gary Player Foundation, que ha financiado la educación de más de 12 millones de niños en todo el mundo. Player demostró que un deportista puede ser grande sin ser el más dotado: basta con no dejar de trabajar nunca.