Hay deportistas que marcan una era. Y luego está Tiger Woods, que marcó una era, la perdió y volvió a ganar un major. La historia del golf se divide en un antes y un después de Eldrick Tont Woods, nacido el 30 de diciembre de 1975 en Cypress, California.
Los inicios de un prodigio
Tiger Woods empezó a golpear pelotas de golf antes de aprender a hablar. Su padre, Earl Woods, veterano de Vietnam y golfista aficionado, le puso un palo en las manos con menos de dos años. A los tres, Tiger ya jugaba en el campo. A los cinco, apareció en un programa de televisión ejecutando un swing perfectamente compacto.
Fue alumno aventajado desde el primer día. Con 15 años se convirtió en el campeón amateur más joven del US Junior Amateur. Repitió ese mismo título dos años más. Luego ganó tres veces seguidas el US Amateur, entre 1994 y 1996. Nadie había hecho eso antes. Cuando se hizo profesional en agosto de 1996, el mundo del golf ya sabía que algo diferente se acercaba. Nike lo sabía también: le firmó un contrato de 40 millones de dólares antes de que ganase un solo torneo en el circuito.
Logros y récords históricos
La lista de logros de Tiger Woods es tan extensa que resulta difícil de resumir. En 1997 ganó el Masters de Augusta con 21 años, el campeón más joven en la historia de ese torneo, y lo hizo con 18 golpes bajo par, rompiendo el récord del torneo. En el año 2000 tuvo la temporada más dominante de la historia del golf moderno: ganó tres majors consecutivos —US Open, The Open Championship y PGA Championship— y completó el llamado “Tiger Slam” al ganar el Masters de 2001, convirtiéndose en el único golfista de la historia en tener los cuatro majors al mismo tiempo.
Sus 15 majors le sitúan en segunda posición histórica, solo por detrás de Jack Nicklaus y sus 18. Pero Woods logró muchos de sus majors en una época con mayor profundidad competitiva y con lesiones que habrían retirado a cualquier otro deportista. Durante 683 semanas fue el número 1 del mundo, una cifra que dobla la del segundo clasificado histórico.
En el PGA Tour acumula 82 victorias, igualando el récord histórico de Sam Snead. Su palmares también incluye cinco Masters, cuatro PGA Championship, tres US Open y tres The Open Championship.
Estilo y forma de jugar
Woods transformó el golf. Antes de él, el deporte de élite era dominio de jugadores de constitución media que priorizaban la técnica y la precisión. Tiger llegó con un físico de atleta, una explosividad fuera de lo común y una capacidad de concentración que los psicólogos deportivos llevan décadas estudiando. Su swing generaba velocidades de cabeza de palo que nadie había visto antes a ese nivel de consistencia.
Pero si hay algo que distinguió a Tiger fue su mentalidad. Era letal en los últimos nueve hoyos de un torneo cuando iba por delante. Su registro cuando lideraba tras 54 hoyos en un major es de 14 victorias en 14 oportunidades. Esa cifra lo dice todo.
Impacto y legado
Tiger Woods sacó al golf de los clubes de campo y lo llevó a los barrios. Por primera vez, niños de comunidades de color veían a alguien que se parecía a ellos dominando un deporte de élite. Las audiencias televisivas de los torneos de golf se dispararon cuando él jugaba. Los campos de todo el mundo registraron aumentos históricos de afiliados en los años de su dominio.
Su regreso en el Masters de 2019, que ganó con 43 años después de cuatro operaciones de columna, fue uno de los momentos deportivos más emotivos de la historia reciente. El rugido de la galería en el hoyo 18 de Augusta aquel domingo fue ensordecedor.
Tiger Woods no solo fue el mejor golfista de su generación. Fue el deportista que convenció al mundo de que el golf podía ser apasionante.