El golf es uno de los deportes donde los malos hábitos adquiridos al principio son más difíciles de corregir. La técnica del swing es muy específica y contraintuitiva en muchos aspectos. Aquí van los errores más frecuentes entre los que empiezan y cómo evitarlos.
Comprar equipo caro antes de aprender
El principiante entusiasta invierte cientos de euros en palos de última generación antes de haber dado ni un golpe. Los palos de alto rendimiento están diseñados para jugadores con un swing consistente; en manos de un principiante no aportan ventaja y el dinero está mejor empleado en clases. Empieza con un set de segunda mano o de iniciación, y cuando ya tengas una base, invierte en equipo mejor si lo consideras oportuno.
No tomar clases
El golf es probablemente el deporte donde más importante es tener orientación técnica desde el principio. El swing es un movimiento complejo que involucra todo el cuerpo y que resulta contraintuitivo en varios aspectos. Un vicio en el grip o en la postura aprendido al principio puede tardar meses en corregirse. Unas pocas clases con un profesional certificado (PGA) al inicio son la mejor inversión que puede hacer un principiante.
Querer pegar fuerte antes de golpear al centro
La obsesión por la distancia es uno de los males endémicos del golf. El principiante que intenta golpear con toda su fuerza raramente hace contacto sólido con la bola. El resultado: golpes torcidos, bolas perdidas y frustración. La prioridad debe ser hacer contacto consistente y centrado en la cara del palo. La distancia llegará sola cuando la mecánica del swing sea más eficiente.
No respetar la etiqueta del campo
El golf tiene una cultura de comportamiento muy específica. Hablar o moverse cuando alguien va a golpear, no reparar los pitchmarks en el green, no rastrillar el bunker después de usarlo, o no ceder el paso a un grupo más rápido son faltas de etiqueta que otros jugadores notan y que generan mal ambiente. Aprende las normas básicas de conducta en el campo antes de salir: son parte del deporte tanto como el swing.
Intentar imitar el swing de jugadores profesionales
Los swings de los jugadores de tour son el resultado de años de trabajo técnico y se adaptan a sus características físicas específicas. Intentar copiar el swing de Rory McIlroy o Jon Rahm siendo principiante es contraproducente y puede generar lesiones. Cada jugador tiene su swing óptimo según su morfología, su flexibilidad y sus características físicas. El profesional que te enseñe te ayudará a construir el tuyo.
Descuidar el juego corto
Los principiantes se centran en golpear lejos con el driver y descuidan el putting y el chip, que son los golpes que más impacto tienen en la tarjeta. La estadística del golf profesional es clara: más del 60% de los golpes de una ronda ocurren a menos de 100 metros del hoyo. Un buen putting y una buena dejada alrededor del green valen mucho más que unos metros extra de distancia con el driver. Practica el putting en el putting green durante al menos 15 minutos cada vez que vayas al campo.
El consejo final: el golf es un deporte que se aprende muy despacio pero que se disfruta en todos los niveles. No te compares con los jugadores veteranos que llevan décadas jugando. Celebra cada green alcanzado en regulación, cada putt que entra, cada golpe que sale como lo imaginabas. Los pequeños progresos son los que hacen al golf tan adictivo.