Si hay un fenómeno físico que define la experiencia de los ovals de IndyCar y que más diferencia a esta categoría de cualquier otra forma de automovilismo, ese es el drafting, conocido en español como rebufo o aspiración. Es la herramienta táctica más poderosa y más peligrosa de los ovals, y comprender cómo funciona es imprescindible para entender la dinámica de carreras como el Indy 500.
La física del drafting
Cuando un objeto sólido se mueve a alta velocidad a través del aire, debe superar la resistencia aerodinámica que el aire opone a su avance. Esta resistencia se llama drag y aumenta con el cuadrado de la velocidad: a 350 km/h, el drag es cuatro veces mayor que a 175 km/h. El motor del monoplaza destina una parte enorme de su potencia simplemente a vencer esa resistencia.
Cuando un coche circula detrás de otro, la situación cambia radicalmente. El coche de delante actúa como un rompedor de viento: su carrocería desplaza el aire y crea una estela turbulenta detrás suyo donde la presión del aire es menor que la presión atmosférica normal. El coche que viene detrás entra en esa estela y, al estar en una zona de menor presión, experimenta menos drag. Puede circular a la misma velocidad con menos potencia de motor, o puede circular más rápido con la misma potencia.
En los ovals de IndyCar a más de 350 km/h, el efecto del drafting es tan pronunciado que un coche en el rebufo del de delante puede ganar hasta 10-15 km/h de velocidad adicional. La diferencia entre estar en el draft y no estarlo puede significar la diferencia entre adelantar o no poder alcanzar al rival.
El slingshot: adelantar con el rebufo
La maniobra de adelantamiento más característica de los ovals se llama slingshot (honda o catapulta). Funciona así: el coche perseguidor se coloca en el rebufo del coche de delante, muy cerca de su parte trasera, y acumula velocidad aprovechando la reducción de drag. En el momento oportuno, generalmente en la entrada a una recta, el piloto de atrás gira ligeramente el volante para salir del rebufo y colocarse al lado del coche de delante.
En ese momento, el coche que adelanta pierde la ventaja del draft pero lleva suficiente velocidad acumulada para superar al rival antes de que este pueda reaccionar. Si la maniobra está bien ejecutada, el adelantamiento se completa antes de la siguiente curva. Si está mal calculada, el perseguidor puede perder velocidad al salir del draft sin haber conseguido adelantar, lo que lo deja en una posición peor que antes.
Las cadenas de drafting: el tren de coches
En las carreras en ovals como el Indy 500, es frecuente ver lo que los americanos llaman trains (trenes): grupos de varios coches que circuitan muy juntos en fila india, cada uno aprovechando el rebufo del de delante. El conjunto de todos los coches en tren circula más rápido que cualquier coche en solitario porque el drag total del grupo es menor que la suma de los drag individuales.
Estos trenes crean dinámicas de grupo muy complejas: el primero de la fila arrastra a los demás pero no se beneficia del rebufo de nadie. Los del centro se benefician del rebufo del de delante y de la protección del de atrás. El último del tren se beneficia al máximo del rebufo pero también puede quedar atrapado si el tren se rompe. Gestionar el propio coche dentro de uno de estos trenes es un arte que los pilotos más experimentados dominan a la perfección.