Hay un dato sobre las 500 Millas de Indianapolis que resulta difícil de asimilar hasta que se contempla en perspectiva: es el evento deportivo con más espectadores en vivo en un solo día de todo el mundo. No en Norteamérica, no en el automovilismo: en todo el mundo, en cualquier deporte. El Indianapolis Motor Speedway acoge cada último domingo de mayo o primero de junio entre 250.000 y 300.000 personas que se reúnen en un único recinto para ver una carrera de coches. Ningún otro evento regular en el calendario deportivo mundial puede igualar esa cifra.
La escala del Indianapolis Motor Speedway
Para entender la magnitud del evento, hay que entender primero la escala del Indianapolis Motor Speedway. El circuito tiene 4 kilómetros de longitud y las gradas se distribuyen a lo largo de toda la parte interior del óvalo, con zonas adicionales en el exterior de las curvas. La capacidad oficial del circuito ronda los 250.000 asientos, pero el recinto incluye además zonas de camping, áreas de paddock abiertas al público y espacios en la infield (el interior del óvalo) donde los aficionados pueden acampar literalmente dentro del circuito.
El tamaño de la instalación es tal que dentro del Indianapolis Motor Speedway cabría el circuito de Mónaco de la Fórmula 1, el circuito de Spa-Francorchamps de Bélgica y el Estadio de Wembley de Londres al mismo tiempo, con espacio sobrante. Es simplemente uno de los recintos deportivos más grandes jamás construidos.
Una tradición de más de un siglo
El primer Indy 500 en 1911 ya atrajo a decenas de miles de espectadores. A medida que la carrera fue ganando fama y las infraestructuras del circuito fueron expandiéndose, la asistencia creció hasta establecerse como un evento multitudinario ya en los años 20 y 30. La tradición de asistir al Indy 500 se transmite de generación en generación en muchas familias del Midwest americano: abuelos que llevan a sus nietos a la carrera como sus propios abuelos los llevaron a ellos décadas antes.
Este carácter intergeneracional hace que el Indy 500 no sea solo un evento deportivo sino también un ritual cultural, una de las pocas experiencias colectivas de masa que siguen definiendo la identidad del estado de Indiana y del automovilismo americano.
La comparación con otros grandes eventos
El Super Bowl, el partido más visto de América y uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, se celebra en estadios con capacidad de entre 70.000 y 100.000 personas. El Grand Prix de Fórmula 1 más multitudinario (el de Monza o el de Silverstone) reúne entre 150.000 y 160.000 personas a lo largo del fin de semana. El Tour de France atrae millones de espectadores a lo largo de su recorrido pero dispersos en kilómetros de carretera, no concentrados en un recinto.
El Indy 500, con sus 250.000 espectadores en un solo recinto en un solo día, no tiene rival en el deporte mundial. Es una de las pocas marcas que el deporte americano puede exhibir como absolutamente inigualable a nivel global.