La historia del jiu-jitsu brasileño se divide en dos eras: antes de la UFC 1 y después de la UFC 1. El 12 de noviembre de 1993, cuando Royce Gracie sometió a sus tres oponentes esa noche en Denver, comenzó la mayor expansión de un arte marcial en la historia moderna.
El contexto: artes marciales en los años noventa
A principios de los noventa, el mundo de las artes marciales estaba dominado por el karate, el kung fu y otras disciplinas que habían crecido enormemente desde los años sesenta y setenta gracias a películas como las de Bruce Lee y el fenómeno de los torneos de punto. El entrenamiento predominante era de golpeo, kata y demostración de técnica. La pregunta de qué pasaría en un combate real entre estilos era fascinante pero sin respuesta práctica.
El concepto de la UFC: la guerra de estilos
Rorion Gracie, hijo de Hélio, emigró a los Estados Unidos en los años setenta y fundó la Academia Gracie en Torrance, California. Fascinado por la idea de demostrar el BJJ como el arte más efectivo, desarrolló junto al promotor Art Davie el concepto del Ultimate Fighting Championship: un torneo de artes marciales reales donde representantes de diferentes disciplinas se enfrentarían sin guantes, sin limitaciones de peso y con muy pocas reglas.
Royce Gracie: la noche que cambió todo
Royce Gracie, tercer hijo de Hélio, fue elegido para representar el BJJ en la UFC 1. Era delgado, tranquilo y no parecía un luchador intimidante. Esa noche se enfrentó a un boxeador, un practicante de savate y un luchador, y sometió a los tres con suma facilidad usando el BJJ. Los rivales no sabían qué hacer cuando estaban en el suelo: se rendían a llaves de las que no conocían el nombre ni la defensa. El público estaba atónito; los practicantes de artes marciales de todo el mundo también.
Las victorias en UFC 1, 2 y 4
Royce dominó no solo la UFC 1 sino también la UFC 2, donde ganó cuatro combates en una sola noche, y la UFC 4. Sus victorias demostraron que el grappling —y específicamente el juego de suelo del BJJ— era el aspecto más determinante del combate real entre atletas de diferentes disciplinas. La UFC se convirtió en el laboratorio que demostró lo que los Gracie llevaban décadas afirmando en sus academias de Brasil.
La explosión global del BJJ
Las victorias de Royce en la UFC generaron un tsunami de interés por el BJJ. Academias Gracie y escuelas de BJJ abrieron en todo Estados Unidos y Europa. Los practicantes de judo, karate y lucha libre comenzaron a incorporar el juego de suelo a sus sistemas. Las escuelas de MMA nacientes adoptaron el BJJ como base imprescindible. En diez años, el jiu-jitsu brasileño había pasado de ser un secreto de familia de un pequeño grupo en Río de Janeiro a ser un fenómeno cultural global con millones de practicantes en todos los continentes.