El judo y el jiu-jitsu brasileño son como dos ramas del mismo árbol: comparten el tronco del jujutsu japonés pero han crecido en direcciones diferentes durante un siglo de evolución paralela. Entender sus diferencias y similitudes ayuda a apreciar lo que cada disciplina tiene de único.
El origen común: Kano y Maeda
Ambas disciplinas tienen su raíz en el judo de Jigoro Kano, que a su vez tomó las mejores técnicas del jujutsu clásico japonés y las sistematizó en un arte marcial moderno y pedagógico. El judoka Mitsuyo Maeda, discípulo de Kano, llevó el judo a Brasil donde sus enseñanzas fueron la base del BJJ desarrollado por la familia Gracie. Esta raíz común explica por qué muchas técnicas son reconocibles en ambas disciplinas, aunque con nombres y énfasis diferentes.
El énfasis del judo: la proyección como objetivo
El judo moderno de competición pone el énfasis en los tachiwaza (técnicas de pie): las proyecciones, los derribos y las barridas que llevan al rival al suelo. Una proyección limpia con el rival cayendo de espaldas es un ippon que gana el combate al instante, sin necesidad de trabajo en el suelo. El judo también tiene ne-waza (trabajo en el suelo), pero el reglamento de competición limita el tiempo en el suelo y castiga la inactividad, lo que ha llevado al abandono relativo de este aspecto en el judo moderno.
El énfasis del BJJ: el suelo como campo de batalla principal
El BJJ hace exactamente lo contrario: considera el suelo como el campo de batalla más importante y ha desarrollado el sistema más completo del mundo para ese contexto. Donde el judo abandona el combate en el suelo si no hay actividad en pocos segundos, el BJJ pasa minutos enteros trabajando posiciones, barridos y sumisiones desde cada centímetro del suelo. El número de guardias, pasadas, controles y sumisiones en el BJJ supera con creces el vocabulario de ne-waza del judo moderno.
Diferencias en la competición
Las diferencias en la competición reflejan las diferencias filosóficas. En judo, el objetivo es el ippon (proyección perfecta, inmovilización de treinta segundos, o sumisión); en BJJ, el objetivo es la sumisión o la acumulación de puntos posicionales. El judo premia la acción de pie; el BJJ premia el control posicional en el suelo. Un judoka de élite puede ser dominante desde pie pero incómodo en el suelo ante un buen practicante de BJJ; un bjj-ka puede ser dominante en el suelo pero vulnerable ante las proyecciones de un judoka.
El gi: diferencias en la ropa
Ambos usan kimono (gi), pero hay diferencias técnicas relevantes en el tejido y el corte. El gi de judo es más grueso y resistente al tirón fuerte de las proyecciones. El gi de BJJ es más ligero y ajustado, más apropiado para el trabajo prolongado en el suelo. Estas diferencias hacen que muchas técnicas de agarres que funcionan con el gi de judo sean menos eficaces con el gi de BJJ y viceversa.
¿Se complementan?
El judoka que aprende BJJ mejora enormemente su ne-waza y adquiere herramientas de suelo que no existen en el judo moderno. El practicante de BJJ que aprende judo mejora su juego de pie, sus derribos y sus entradas al suelo, que en el BJJ puro suelen ser menos desarrollados. La combinación de ambas disciplinas produce graplers muy completos, razón por la que muchos atletas de MMA entrenan elementos de ambas artes marciales simultáneamente.