El triángulo es una de las sumisiones más elegantes del jiu-jitsu brasileño. Usar las piernas para estrangular al rival es una de las ideas más innovadoras del arte marcial, y dominar el triángulo abre un mundo de posibilidades ofensivas desde la guardia y otras posiciones.
Preparación: crear la entrada
El triángulo requiere que el rival tenga un brazo dentro del triángulo (atrapado) y otro fuera. La situación clásica de entrada ocurre desde la guardia cerrada cuando el rival intenta empujar un brazo hacia dentro para escapar el control o cuando el ejecutor jala un brazo hacia adentro con un agarre de manga. El momento en que uno de los brazos del rival cruza el cuerpo, dejando el otro fuera, es la señal para iniciar la secuencia del triángulo.
Abrir la guardia y crear el ángulo
Al detectar la entrada, el ejecutor abre la guardia y sube las caderas rápidamente hacia el hombro del lado del brazo que quiere atrapar. La pierna de ese lado sube sobre el hombro del rival, pasando por detrás de la cabeza. La otra pierna queda sobre el bíceps del brazo libre del rival. En este momento, el ejecutor gira sus caderas unos 90 grados hacia el lado del brazo atrapado para crear el ángulo crítico que hace efectiva la estrangulación.
Cerrar el triángulo
Para cerrar el triángulo, el tobillo de la pierna que está sobre el bíceps se engancha detrás de la rodilla de la pierna que está sobre el hombro. Esta figura triangular rodea el cuello y un brazo del rival. La figura debe estar apretada: los muslos presionan los lados del cuello y el brazo libre del rival está atrapado dentro del triángulo, contribuyendo a la presión sobre las carótidas.
Ajustar el ángulo y jalar la cabeza
Con el triángulo cerrado, el ajuste final es clave. El ejecutor jala la cabeza del rival hacia su propio pecho usando los brazos, lo que incrementa la presión de los muslos sobre el cuello. Si las caderas no están en el ángulo correcto, este es el momento de girarlas. Se puede usar la pierna de abajo (sobre el bíceps) para empujar el hombro del rival hacia fuera y aumentar la presión asimétrica sobre las carótidas.
Problemas y soluciones habituales
El problema más común es el triángulo sin ángulo: el rival puede aguantar mucho tiempo porque la presión no está centrada en las carótidas. La solución es girar las caderas activamente hacia el lado del brazo atrapado. Otro problema es que el rival eleve al ejecutor (stack): la solución es jalar con los brazos y girar acompañando el movimiento sin abrir el triángulo. Un tercer problema es que el rival tenga el cuello muy corto o los hombros muy anchos: en ese caso, usar el agarre de la propia pierna (mano agarra tobillo de la pierna contraria) para apretar el triángulo puede ayudar a cerrar el espacio.
Del triángulo al armbar y viceversa
El triángulo y el armbar forman una pareja perfecta que se retroalimenta. Si el rival saca el brazo del triángulo para escapar la presión, ese movimiento deja el brazo extendido en la posición perfecta para el armbar. Si el rival defiende el armbar llevando el brazo al pecho, ese movimiento puede crear el ángulo para cerrar el triángulo. Esta relación sinérgica entre ambas técnicas es uno de los fundamentos del juego de guardia en BJJ.