El 5 de agosto de 2021 fue un día histórico para el karate mundial. Después de décadas de lucha por conseguir el reconocimiento olímpico —el karate fue candidato en múltiples ediciones antes de ser rechazado por el COI— el deporte debutaba finalmente en los Juegos Olímpicos de Tokio. Pero la historia añadió una amarga paradoja: ese debut fue también una despedida, ya que el karate no fue incluido en los programas de París 2024 ni de Los Ángeles 2028.
Un camino de décadas hacia el olimpismo
La candidatura del karate a los Juegos Olímpicos fue presentada en repetidas ocasiones: 1992 en Barcelona, 2000 en Sídney, 2004 en Atenas, 2008 en Pekín… Cada vez el COI rechazaba la candidatura por razones diversas, muchas veces relacionadas con la fragmentación del karate en diferentes organizaciones y estilos sin una única autoridad reconocida.
La creación y consolidación de la Federación Mundial de Karate (WKF) como organismo único reconocido por el COI fue el paso decisivo. La WKF estandarizó las reglas del kata y el kumite de competición, creó un sistema de rankings y torneos de clasificación, y demostró la capacidad organizativa necesaria para un deporte olímpico.
En 2016, el COI incluyó el karate en el programa adicional de Tokio 2020. Fue una decisión que el mundo del karate celebró con entusiasmo y que generó una ola de inversión en el deporte en muchos países.
Las modalidades y los primeros campeones olímpicos
El programa de karate en Tokio 2020 incluyó dos modalidades: kata (forma individual que se juzga por precisión, potencia y estética de movimiento) y kumite (combate). Cada modalidad tenía categorías masculinas y femeninas con distintos pesos en kumite.
En kata masculino, el oro olímpico fue para Ryo Kiyuna de Japón, un resultado que tuvo una enorme carga simbólica: el creador del karate moderno, Gichin Funakoshi, era de la misma región de Okinawa donde nació Kiyuna. La victoria fue recibida en Japón como un cierre poético.
En kata femenino, el oro fue para Sandra Sánchez de España, una de las karatecas más dominantes del mundo en los años previos al debut olímpico. Su victoria fue la culminación de una carrera extraordinaria que incluía múltiples títulos mundiales.
España: una potencia inesperada
El debut olímpico del karate fue especialmente exitoso para España. Además del oro de Sandra Sánchez en kata femenino, otros judokas y karatecas españoles llegaron al podio en distintas categorías. España acabó siendo uno de los países con más medallas en el torneo olímpico de karate, algo que no muchos habían anticipado y que reflejó el nivel del karate español en los años previos.
La decepción de la exclusión
Solo semanas después del debut olímpico, el COI comunicó que el karate no estaría en el programa de París 2024. La noticia fue un golpe duro para la comunidad karatera mundial, que había invertido enormes recursos en preparación olímpica. La WKF inició campañas para conseguir la inclusión en Los Ángeles 2028, pero tampoco tuvo éxito.
El debate sobre la exclusión del karate del olimpismo es complejo y sigue abierto. Lo que es seguro es que los récords olímpicos establecidos en Tokio 2020 —los primeros y, por ahora, únicos de la historia— tienen un valor histórico irrepetible.