Ayrton Senna da Silva nació el 21 de marzo de 1960 en São Paulo, Brasil. Su padre, Milton da Silva, era un hombre de negocios apasionado por los vehículos a motor que construyó para su hijo un pequeño kart con un motor de cortacésped cuando Ayrton tenía apenas cuatro años, prácticamente replicando sin saberlo el mismo proceso que Art Ingels había seguido en California unos años antes. Ese primer kart artesanal fue el inicio de una relación con la conducción que definiría toda la vida de uno de los más grandes deportistas del siglo XX.
Senna empezó a competir en karting en serio a los 13 años, participando en los campeonatos locales de São Paulo. Su progreso fue tan rápido que en pocos años dominaba el karting brasileño de su categoría y empezaba a llamar la atención de los observadores internacionales. En 1979 y 1980 participó en los Campeonatos del Mundo de Karting en Europa, llegando a ser subcampeón del mundo en ambas ocasiones. A pesar de no ganar el título mundial, sus actuaciones demostraron que era uno de los mejores kartistas del planeta y le abrieron la puerta hacia Europa.
La decisión de emigrar a Inglaterra en 1981 para competir en las fórmulas de acceso a la F1 fue el paso siguiente lógico después de años dominando el karting. Pero lo que aprendió en el kartódromo —la sensibilidad táctil al límite de adherencia, la capacidad de anticipar la pérdida de agarre y corregirla antes de que ocurriera, la lectura instintiva de las trayectorias óptimas— le acompañó para siempre. Cuando Senna demostraba su capacidad sobrehumana en la lluvia, cuando completaba vueltas que nadie más se atrevía a intentar, estaba aplicando reflejos e intuiciones grabadas en el kartódromo de São Paulo cuando era un adolescente.