Los neumáticos son el único punto de contacto entre el kart y el asfalto, y por tanto uno de los factores más determinantes del rendimiento en cualquier categoría de karting. El reglamento de karting regula con precisión el tipo de neumático permitido en cada categoría, el proveedor homologado y las condiciones de uso, para garantizar que todos los pilotos compiten en igualdad de condiciones en este aspecto crítico. En las competiciones de la CIK-FIA, el suministrador oficial de neumáticos es designado para cada temporada y proporciona el mismo producto a todos los participantes.
Los neumáticos slick —sin dibujo y con la superficie completamente lisa— son los que se usan en condiciones de pista seca. Su diseño maximiza la superficie de contacto con el asfalto, lo que genera la mayor adherencia posible cuando la pista está seca y a temperatura. El compuesto de los slicks de karting es relativamente blando comparado con el de un coche de turismo, lo que les permite alcanzar rápidamente su temperatura de trabajo pero también significa que se desgastan con más facilidad. La gestión del calor en los neumáticos —conseguir que lleguen a su temperatura de trabajo sin sobrecalentarlos— es una de las habilidades diferenciadores de los mecánicos y pilotos de karting.
Los neumáticos de lluvia son obligatorios cuando la pista está mojada y los comisarios así lo determinan. Su diseño con canales de evacuación de agua permite que el neumático mantenga contacto con el asfalto incluso en condiciones de agua, evitando el aquaplaning. Cambiar de slicks a lluvia o viceversa es una decisión estratégica importante cuando las condiciones meteorológicas son cambiantes: un piloto que pone neumáticos de lluvia cuando la pista todavía tiene algo de agua puede ganar posiciones enormes, mientras que esperar demasiado para cambiar a slicks con la pista secándose supone una penalización de rendimiento progresiva.