Una de las peculiaridades más importantes del reglamento de karting respecto a otras disciplinas de automovilismo es el sistema de peso mínimo del conjunto piloto más kart. En lugar de fijar un peso mínimo solo para el vehículo —como ocurre en la Fórmula 1—, el reglamento de karting obliga a que el total de piloto más kart supere un umbral determinado para cada categoría. Esto tiene una consecuencia directa: los pilotos más ligeros pueden añadir lastre de plomo al chasis para alcanzar el mínimo, mientras que los pilotos más pesados no pueden hacer nada para reducir su peso y compiten en inferioridad de condiciones física.
Esta norma es uno de los factores que más discusión genera en el karting de competición, especialmente en las categorías infantiles donde las diferencias de peso entre pilotos de la misma edad pueden ser significativas. Un niño de 12 años puede pesar 15-20 kg más que otro de la misma edad, y esa diferencia se traduce directamente en rendimiento: menos aceleración, más consumo de neumáticos y peor comportamiento del kart en las curvas. Las familias y los equipos buscan constantemente formas de optimizar el peso dentro de la normativa, y la colocación del lastre —que puede ir en el chasis, en el asiento, en la carrocería o en posiciones específicas— es en sí misma una ciencia.
El pesaje oficial es el momento de mayor tensión técnica del fin de semana para muchos equipos. Los karts son pesados en la báscula oficial antes y después de las sesiones más importantes —clasificación y finales—, y cualquier lectura por debajo del mínimo reglamentario supone la exclusión inmediata del resultado. Los equipos trabajan con márgenes muy estrechos sobre el mínimo: añadir más lastre del necesario supone una penalización de rendimiento innecesaria, pero quedarse corto implica exclusión. La gestión del peso es un arte en sí mismo dentro del karting de competición.