La hegemonía de los pesos pesados holandeses en el kickboxing tiene una larguísima historia: Aerts, Hoost, Schilt. Pero si hay un nombre que define el peso pesado del kickboxing en la era del Glory Kickboxing, ese es Rico Verhoeven. El «Rey del Kickboxing» lleva más de una década en lo más alto y no da señales de abdicar.
De Tilburg al trono
Rico Verhoeven nació en 1989 en Tilburg, Países Bajos, en una familia con raíces en Surinam. Comenzó a entrenar kickboxing y Muay Thai de joven, siguiendo la tradición deportiva de su país natal, donde los deportes de combate tienen una implantación social notable. Desde sus primeros años en la competición amateur mostró unas condiciones físicas excepcionales: altura, envergadura, velocidad y una potencia de golpe que lo distinguían de sus compañeros de categoría.
Su ascenso al profesionalismo fue rápido. Aunque en sus años de formación perdió algunos combates importantes que le dieron experiencia y le marcaron las áreas a mejorar, la progresión técnica fue constante y Verhoeven llegó al top del kickboxing mundial a una edad relativamente joven.
El campeón de Glory
En 2013, Verhoeven ganó el campeonato de Glory en peso superpesado, comenzando un reinado que se convertiría en el más largo y exitoso de la historia de la organización. A lo largo de los años siguientes, defendió el título frente a los mejores luchadores del mundo en su categoría:
Badr Hari fue su rival más mediático y su prueba más difícil. El marroquí, uno de los luchadores más potentes y carismáticos del kickboxing, perdió varias veces contra Verhoeven aunque consiguió derrotarlo en una memorable revancha en 2018. La rivalidad entre ambos es la más seguida de la historia del Glory.
Benjamin Adegbuyi (Rumanía) fue un rival consistente que llegó a la final de varios torneos contra Verhoeven, siempre perdiendo pero demostrando que el holandés tenía que estar en su mejor versión para ganar.
Jamal Ben Saddik (Bélgica/Marruecos) y Guto Inocente (Brasil) son otros nombres del peso pesado que han caído ante el campeón en sus años de reinado.
El estilo: velocidad de peso ligero, potencia de pesado
Lo que distingue a Verhoeven de otros campeones de peso pesado del kickboxing no es solo su potencia —que es considerable— sino su velocidad. Para un luchador de más de 110 kg, se mueve y golpea con una rapidez que los rivales de su misma categoría raramente pueden igualar.
Su jab es excepcionalmente rápido para un peso pesado y lo usa como herramienta de control para medir y marcar la distancia. Su cross tiene la potencia esperada en un pesado, pero la velocidad con que lo lanza —sin telegrafiar el golpe— lo hace especialmente peligroso. Su condición física, resultado de un entrenamiento muy metódico, le permite mantener ese nivel de explosividad durante varios asaltos, lo que resulta demoledor para rivales que esperan que un pesado se canse con el tiempo.
Más allá del ring
Verhoeven es también una figura mediática en los Países Bajos, con una presencia en redes sociales y en los medios de comunicación que trasciende el mundo del kickboxing. Ha colaborado con marcas deportivas, ha aparecido en programas de televisión y ha construido una imagen de deportista profesional de alto rendimiento que es consciente de su papel como embajador del deporte.
Esta dimensión pública ha contribuido a la visibilidad del kickboxing en Europa y en los mercados americanos donde Glory intenta expandirse. Verhoeven es, en este sentido, la imagen del kickboxing moderno: un atleta de elite que combina el nivel técnico de los mejores de la historia con la proyección mediática que el deporte necesita para seguir creciendo.