Hay un número que define la carrera de Giorgio Petrosyan mejor que cualquier título: más de 80 victorias consecutivas contra lo mejor del kickboxing mundial, una racha que se extendió durante más de una década y que colocó a «The Doctor» en una categoría de excelencia difícilmente comparable con ningún otro deportista de la historia del kickboxing.
La construcción de la racha
La racha de Petrosyan no comenzó de un día para otro. Sus primeros años en el profesionalismo fueron sólidos pero no dominantes: el italiano de origen armenio fue construyendo su carrera de forma metódica, compitiendo regularmente en el circuito europeo de kickboxing y ganando con suficiente consistencia como para atraer la atención de las grandes organizaciones.
A partir de 2007-2008, algo cambió en el nivel de Petrosyan. Su dominio sobre los rivales se volvió sistemático, su porcentaje de victorias llegó a niveles que nadie en el deporte había visto, y la racha comenzó a acumularse. Cada nuevo combate añadía un número más a una estadística que los aficionados y los medios del kickboxing seguían con creciente atención.
Lo que hacía especialmente llamativa la racha era que no eran victorias fáciles. Petrosyan compitió contra los mejores de su categoría: campeones de Glory, campeones de otros circuitos, luchadores tailandeses de la elite del Muay Thai que se habían adaptado al kickboxing. Y contra todos ellos, el resultado era prácticamente siempre el mismo.
El estilo que explica el récord
Un récord de victorias tan largo no se produce por azar ni por suerte. Se produce porque el luchador tiene una ventaja técnica real y sistemática sobre todos sus rivales. En el caso de Petrosyan, esa ventaja era multidimensional:
La defensa casi invulnerable: Petrosyan recibía muy pocos golpes limpios. Su capacidad para estar en la posición correcta, para esquivar mediante el movimiento antes de que los golpes llegaran, hacía que sus rivales acumularan menos daño efectivo del que necesitaban para ganar los asaltos.
La precisión ofensiva: Cuando Petrosyan golpeaba, conectaba. Su porcentaje de golpes que aterrizaban limpiamente era extraordinariamente alto, lo que significaba que en cada asalto acumulaba puntos de forma constante aunque no buscara el KO.
La consistencia mental: A lo largo de más de una década, Petrosyan mantuvo el nivel en cada combate, sin las bajadas de rendimiento que todos los deportistas de elite experimentan en algún momento. Esta consistencia es quizá el aspecto más difícil de mantener de toda su racha.
El fin de la racha y la revancha
Como todas las rachas, la de Petrosyan tenía que acabar en algún momento. La derrota ante Sitthichai Sitsongpeenong en ONE Championship fue el final de la serie de victorias, en un combate donde el tailandés fue capaz de encontrar las respuestas a la defensa petrosyiana que otros no habían encontrado.
Pero lo que vino después fue igualmente revelador del carácter de Petrosyan: estudió la derrota, identificó los errores y venció a Sitthichai en la revancha. No cedió terreno en el escalafón del deporte. La racha había terminado, pero la carrera continuaba al mismo nivel.
Un récord de perspectiva
En el contexto de los deportes de combate, una racha de 80+ victorias consecutivas en la elite mundial no tiene equivalente fácil. En boxeo, Floyd Mayweather terminó su carrera con 50-0, pero en un período de 21 años con pauses y retiros. En MMA, las rachas más largas no superan los 15-20 combates en el top mundial. La racha de Petrosyan, en el kickboxing de más alto nivel, es un récord de longevidad y consistencia que probablemente no vuelva a repetirse.