La historia de Jim Brown y el lacrosse es uno de esos capítulos fascinantes del deporte que invitan a imaginar qué hubiera pasado si una decisión se hubiera tomado de otra manera. El mismo atleta que redefinió el fútbol americano profesional pudo haber redefinido el lacrosse.
Un atleta fuera de lo común
James Nathaniel Brown nació en 1936 en Georgia y creció en Long Island, Nueva York. Desde niño demostró ser un atleta de capacidades extraordinarias: podía competir al más alto nivel en fútbol americano, béisbol, baloncesto, atletismo y lacrosse simultáneamente.
Cuando llegó a la Universidad de Syracuse en 1953 con una beca de atletismo, se incorporó al equipo de fútbol americano. Pero también jugó en el equipo de lacrosse desde su primer año, y lo que mostró en el campo de lacrosse dejó a todos sin palabras.
El atacante imparable
En lacrosse, Jim Brown jugaba de atacante. Sus cualidades físicas —velocidad explosiva de 100 metros lisos, una potencia de piernas que pocos atletas igualaban y una agilidad sorprendente para un hombre de su tamaño— lo convertían en un atacante prácticamente imposible de parar en el uno contra uno.
Su entrenador de lacrosse en Syracuse, Roy Simmons Sr., fue categórico en sus declaraciones: “Jim Brown fue el mejor jugador de lacrosse que he entrenado en mi vida, y creo que habría sido el mejor jugador de lacrosse de todos los tiempos si se hubiera decidido por ese deporte”. Simmons, que había entrenado durante décadas en Syracuse, sabía perfectamente de lo que hablaba.
En el torneo universitario de 1957, Jim Brown fue seleccionado como segundo mejor jugador de lacrosse universitario de todo Estados Unidos. Solo un año antes de retirarse del deporte universitario para empezar su carrera en la NFL.
La elección: fútbol americano
La razón por la que Jim Brown optó por el fútbol americano fue simple: el dinero. El fútbol americano profesional ofrecía en los años 50 unos ingresos muy superiores a los que el lacrosse podía proporcionar. El lacrosse no tenía liga profesional de entidad: los mejores jugadores competían de forma amateur o semiprofesional.
La elección fue brillante desde el punto de vista económico y de legado deportivo: Jim Brown se convirtió en el Cleveland Browns en uno de los corredores más dominantes que la NFL ha visto jamás. Fue elegido All-Pro en 8 de sus 9 temporadas, ganó el título de la NFL en 1964 y es considerado por muchos expertos como el mejor corredor de la historia.
El impacto en el lacrosse
Aunque Jim Brown no desarrolló su carrera en el lacrosse, su conexión con el deporte tuvo un impacto cultural importante. Su fama como leyenda de la NFL proyectó una imagen positiva del lacrosse como deporte serio practicado por atletas de primer nivel, en una época en que el lacrosse era prácticamente desconocido para la mayoría de los americanos.
Brown siempre reconoció su amor por el lacrosse y apoyó el desarrollo del deporte a lo largo de los años. Su historia es hoy una de las más usadas para ilustrar el potencial atlético que exige el lacrosse y para atraer a jóvenes atletas con base en otros deportes hacia el lacrosse.