El portero de lacrosse es una posición única que combina reflejos de portero de hockey, lectura de juego de baloncesto y coraje para enfrentarse a disparos a más de 150 km/h. La técnica es específica y muy diferente a cualquier otro deporte de portería.
Postura de espera: el palo vertical
La posición de partida del portero lacrosse es característica: el palo se sostiene casi vertical, con la cabeza a la altura de los ojos o ligeramente por encima. Las rodillas están flexionadas, el peso distribuido entre ambas piernas y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. Esta postura permite ver el campo sin que el palo obstaculice la visión y tener el palo preparado para moverse hacia cualquier esquina.
Muchos porteros principiantes bajan el palo cuando el atacante finta: es un error costoso. El palo debe mantenerse en posición alta hasta que el disparo es real.
Movimiento del palo hacia el disparo
La mecánica de la parada es: step (pequeño paso hacia el lado del tiro) + push (mover el palo hacia el balón). El paso posiciona el cuerpo; el palo hace la parada. El movimiento del palo debe ser directo y decidido, no un barrido amplio que llega tarde.
Para los disparos bajos, el palo se lleva hacia abajo y el portero dobla las rodillas simultáneamente. Intentar parar un tiro bajo solo bajando el palo sin mover el cuerpo es muy poco efectivo a velocidades altas.
Achique de ángulo
Cuando el atacante se acerca, el portero puede adelantarse dentro del cañón para reducir el ángulo de portería disponible. Esto es muy efectivo en situaciones de uno contra uno, pero requiere calcular bien la distancia: salir demasiado deja la portería vacía si el atacante pasa o tira por encima.
La regla: el portero puede moverse dentro del cañón libremente, pero no puede salir de él con el balón sin que el reloj de posesión empiece a contar.
Salida del balón tras la parada
Después de cada parada, el portero tiene 4 segundos para salir del cañón o iniciar la distribución. Los mejores porteros leen el campo mientras paran: saben hacia dónde van a pasar antes de tener el balón. El pase de salida debe ser preciso (un pase fallido bajo presión puede derivar en gol en contra) y preferiblemente dirigido al lado fuerte del equipo o al defensa más libre.
Practicar la transición parada-distribución es tan importante como trabajar las paradas en sí.