En la lucha grecorromana hay dos formas de ganar un combate: conseguir el touché (victoria inmediata por derribo) o acumular más puntos que el rival al final del tiempo reglamentario. Cada una refleja un tipo diferente de dominio sobre el adversario.
El touché: la victoria definitiva
El touché (también llamado fall en el reglamento inglés de UWW) es la forma más contundente de ganar en la lucha grecorromana. Se produce cuando un luchador consigue que los dos hombros del rival toquen el tapiz simultáneamente durante al menos un segundo.
En el momento en que el árbitro detecta el touché, da una palmada en el tapiz o hace una señal clara y detiene el combate de inmediato. El luchador que ha ejecutado el derribo es declarado vencedor, independientemente del marcador previo. Un luchador que va perdiendo por cinco puntos puede ganar el combate en el último segundo con un touché.
Esta posibilidad hace que la lucha grecorromana sea un deporte en el que nunca puede darse un resultado por perdido, lo que aumenta la tensión y el espectáculo hasta el último instante.
Cuándo se produce el touché
El touché puede producirse en cualquier momento del combate, tanto en la lucha de pie como en el par terre. Las situaciones más habituales son:
Desde la lucha de pie: Cuando un luchador ejecuta un suplex completo y el rival cae directamente con los hombros en el tapiz. Este es el touché más espectacular y el que más emoción genera en el público.
Desde el par terre: Cuando el luchador superior voltea al rival de forma tan completa que los dos hombros llegan a tocar el suelo. Las técnicas de gut wrench y los nelsons ejecutados con amplitud son las más propensas a producir touché en el suelo.
Por desequilibrio: En algunos casos, un movimiento de defensa mal ejecutado puede llevar al luchador a caer de espaldas involuntariamente, regalando el touché al rival.
La victoria por puntos
Cuando ningún luchador consigue el touché, el ganador se determina por el marcador de puntos al final de los dos períodos de 3 minutos. Las acciones puntuables —derribos, volteos, posiciones de peligro— determinan quién lleva la ventaja.
Si al final del tiempo reglamentario el marcador está igualado, se disputa una prórroga en la que el primer luchador que marque cualquier punto gana el combate. No hay empates posibles en la lucha grecorromana: siempre hay un ganador.
La victoria por ventaja técnica
Existe una tercera forma de ganar antes del tiempo: la victoria por ventaja técnica. Si un luchador acumula 8 puntos de diferencia sobre el rival en cualquier momento del combate, el árbitro detiene el combate y declara vencedor al luchador en cabeza. Esta victoria equivale en el cómputo del torneo a una victoria normal, aunque es menos definitiva que el touché.
La descalificación
Un luchador puede también perder por descalificación, ya sea por infracciones graves del reglamento, por acumulación de penalizaciones o por comportamiento antideportivo. La descalificación implica la pérdida inmediata del combate.
En los torneos con formato de repechaje, la forma en que se pierde puede tener consecuencias: perder por touché, por ventaja técnica o por puntos tiene las mismas consecuencias en cuanto a la clasificación, pero perder por descalificación puede conllevar sanciones adicionales.