La lucha es uno de los deportes más antiguos del mundo y uno de los pilares históricos de los Juegos Olímpicos. En su formato moderno se disputa en dos modalidades, con reglas bien diferenciadas, aunque comparten la misma estructura de competición.
Las dos modalidades olímpicas
La lucha olímpica se practica en dos estilos:
- Lucha libre: permite el uso de las piernas tanto para atacar como para defenderse. Están permitidas las presas de pierna, los derribo de piernas y las llaves de todo el cuerpo. Es la modalidad más dinámica y versátil.
- Lucha grecorromana: prohíbe usar las piernas para atacar o defender y veta cualquier presa por debajo de la cintura. Solo se pueden realizar técnicas con el tronco superior, lo que da mayor protagonismo a la fuerza y la técnica de los brazos y el tronco.
Existe además la lucha libre femenina, que sigue las reglas de la lucha libre olímpica.
El tapiz
Los combates se disputan sobre un tapiz circular de 9 metros de diámetro (con una zona central de 7 metros y un anillo exterior de 1 metro). El tapiz está elevado sobre una plataforma para facilitar la visión del árbitro y el público.
Duración del combate
Un combate consta de dos períodos de 3 minutos con un descanso de 30 segundos entre ellos. El tiempo corre de forma continua durante cada período; el árbitro solo lo detiene en caso de lesión o cuando el combate sale del área reglamentaria.
El objetivo
El objetivo es inmovilizar al rival (conseguir una caída) o acumular más puntos técnicos mediante derribos, exposiciones y posiciones de control. La caída termina el combate de inmediato; si no hay caída, gana quien tenga más puntos al final de los dos períodos.