La Copa del Mundo de Luge, organizada por la Federación Internacional de Luge (FIL), es el circuito de competiciones más importante del deporte fuera de los años olímpicos. Cada temporada, de noviembre a febrero, los mejores lugeurs del mundo se reúnen en ocho a diez sedes repartidas por Europa, Norteamérica y ocasionalmente Asia para disputar las pruebas que determinan al campeón mundial de la temporada regular.
El formato de la Copa del Mundo funciona con un sistema de puntos acumulativos. El ganador de cada prueba recibe 100 puntos, con una escala decreciente para los siguientes puestos. Al final de la temporada, el atleta o equipo con más puntos en cada categoría (individual masculino, individual femenino, dobles y relevo por equipos) proclama campeón de la Copa del Mundo. Esta acumulación a lo largo de una temporada penaliza la inconsistencia y premia a los atletas que pueden rendir en múltiples pistas y en diferentes condiciones climáticas, lo que lo diferencia de la presión de un único evento como los Juegos Olímpicos. El calendario está diseñado para incluir pistas de características muy distintas: las pistas rápidas de Alemania, la técnica pista de Sigulda (Letonia), las largas y rápidas de Norteamérica.
El dominio alemán en la Copa del Mundo es tan marcado como en los Juegos Olímpicos. La federación alemana (BSD) ha ocupado los primeros puestos del medallero del circuito de forma casi ininterrumpida desde que la Copa del Mundo fue creada a finales de los años 70. Atletas como Felix Loch, Natalie Geisenberger o Johannes Ludwig han acumulado Globos de la Copa del Mundo en las últimas temporadas. Sin embargo, el italiano Armin Zöggeler fue durante más de una década el único capaz de interrumpir sistemáticamente esa hegemonía, y países como Austria, Letonia o Estados Unidos producen periódicamente ganadores que rompen el dominio alemán en pruebas concretas o temporadas específicas.