Una pista de luge, skeleton y bobsleigh es una de las instalaciones deportivas más complejas y costosas del mundo. A diferencia de una piscina olímpica o un estadio de atletismo, que pueden construirse en cualquier lugar con los recursos suficientes, una pista de deslizamiento requiere una combinación de ingeniería estructural, sistemas de refrigeración industrial y conocimiento especializado del hielo que la hace única. Hay menos de veinte de estas instalaciones en el mundo activas a nivel de competición internacional.
La estructura base es de hormigón armado moldeado para reproducir el perfil exacto de la pista: el canal central donde descienden los trineos, las paredes laterales que suben hasta varios metros en las curvas más pronunciadas, y la base refrigerada que mantiene el hielo a la temperatura óptima. El sistema de refrigeración es el corazón técnico de la instalación: miles de metros de tuberías embebidas en el hormigón por las que circula amoniaco o salmuera a temperaturas de -20 a -30 grados centígrados. Este sistema debe mantener el hielo a una temperatura uniforme de -5 a -8 grados en toda la longitud de la pista —más de 1.200 metros— independientemente de la temperatura exterior, que puede variar considerablemente entre la mañana y la tarde de un mismo día de competición.
La preparación del hielo antes de la temporada es un arte además de una técnica. Los preparadores de pista aplican agua en capas sucesivas que se van congelando, construyendo gradualmente el perfil de hielo deseado. Cada curva tiene un diseño específico que los preparadores deben reproducir con precisión milimétrica mediante herramientas manuales y plantillas. El hielo de competición difiere del hielo de entrenamiento: es más duro, más liso y mantiene sus propiedades durante más descensos antes de degradarse. El mantenimiento entre mangas de competición es tan importante como la preparación inicial: pequeños cuadrillas de trabajadores entran al canal entre cada descenso para reparar marcas, arañazos o irregularidades que podrían afectar al rendimiento o la seguridad.