El ápex —también llamado vértice o punto de giro— es el lugar de la curva donde la moto se encuentra en su posición más interior, es decir, el punto de máxima aproximación al bordillo o línea interior de la curva. Tocar el ápex en el lugar correcto y en el momento justo es uno de los fundamentos de la conducción eficiente en cualquier categoría de motociclismo de competición: un ápex bien ejecutado permite trazar una línea que maximiza la velocidad de paso y facilita la aceleración de salida.
Existen dos tipos principales de ápex que los pilotos utilizan según la configuración de la curva y la táctica de carrera. El ápex geométrico se toca en el punto de máxima curvatura de la curva, lo que permite mantener la mayor velocidad de paso posible. El ápex tardío, en cambio, se alcanza después del punto geométrico, lo que implica entrar más lento a la curva pero salir con una trayectoria más abierta y recta que permite abrir el gas antes. En la mayoría de las situaciones de carrera, el ápex tardío es preferible porque la velocidad en la recta siguiente es más determinante que la velocidad de paso en la curva.
La elección del ápex también influye en la defensa y el ataque en los adelantamientos. Un piloto que va por delante puede intentar proteger el ápex interior, cerrando la entrada a la curva para que el rival no pueda meterse por dentro. El que ataca buscará llegar al interior antes de la frenada para tener derecho a la trazada. Esta batalla micro-táctica por el control del ápex es uno de los elementos más apasionantes del motociclismo de competición.