La frenada tardía es la técnica de adelantamiento más utilizada en el motociclismo de competición. Consiste en llegar a una zona de frenada sin aplicar los frenos hasta un punto más tardío que el piloto al que se quiere superar, lo que permite al atacante llegar al interior de la curva antes y colocarse por delante. La maniobra requiere gran confianza en la capacidad de frenada de la moto y en el límite del neumático, ya que cualquier error de cálculo puede llevar al atacante directamente fuera de pista.
Los puntos más adecuados para intentar una frenada tardía son aquellos donde se llega con velocidad alta y hay suficiente distancia de frenada: al final de una recta larga o en las chicanas donde la deceleración debe ser intensa. En estos puntos, incluso una diferencia de diez o veinte metros en el punto de frenada puede ser suficiente para lleglar al ápex antes que el rival y forzarle a ceder la posición.
La defensa frente a una frenada tardía pone a prueba la frialdad del piloto que va adelante. Puede intentar cerrar el interior ocupando la línea antes de que el atacante llegue, lo que obliga al rival a frenar o desviar. También puede anticiparse a la maniobra del atacante y ajustar su propia línea para hacer más difícil el adelantamiento. En las categorías donde los frenos de carbono permiten frenadas brutales a últimas alturas, la frenada tardía se convierte en un arte que separa a los grandes pilotos del resto.