El término horquilla tiene dos significados bien diferenciados en el motociclismo. El primero hace referencia a un tipo de curva: la horquilla o hairpin es una curva muy cerrada, de ángulo cercano a los 180 grados, que obliga al piloto a frenar hasta velocidades muy bajas y recorrer el tramo casi doblándose sobre sí mismo antes de volver a acelerar. Son las curvas más técnicas y lentas del circuito, y habitualmente las que ofrecen más oportunidades de adelantamiento.
En las horquillas, la frenada es el gesto más determinante. Los pilotos llegan desde una recta a alta velocidad y deben reducir la velocidad en muy pocos metros, exigiendo al máximo los frenos de carbono y el sistema electrónico de control de frenada. La diferencia entre el punto de frenada ideal y el punto límite puede superar los veinte metros, lo que convierte estas curvas en zonas de frenada tardía por excelencia. Un piloto dispuesto a llegar más tarde que el rival puede cruzar la curva por dentro y adelantarle aunque venga detrás.
El segundo significado del término hace referencia al componente de suspensión delantera de la moto: la horquilla delantera es el sistema formado por dos tubos telescópicos que absorben las irregularidades del asfalto, permiten la dirección y soportan las fuerzas de frenada. Es uno de los elementos más críticos del setup de la moto y su ajuste —amortiguación, precarga, longitud— influye directamente en el comportamiento en frenada y en la sensación del piloto al entrar en curva.