El warm-up es la sesión de precalentamiento que se disputa el domingo por la mañana, pocas horas antes del inicio de la carrera. En el calendario tradicional de MotoGP, esta sesión tenía una duración de 20 minutos y servía como última oportunidad para que los equipos ajustaran la configuración de la moto según las condiciones ambientales del día de carrera: temperatura del asfalto, humedad, orientación del viento. Aunque los tiempos del warm-up raramente son competitivos, la información técnica que se recoge es muy valiosa.
Con la introducción del formato de fin de semana con carrera sprint en 2023, la sesión de warm-up del domingo se redujo a 10 minutos. En este nuevo contexto, la sesión es aún más breve y se centra principalmente en verificar el estado mecánico de la moto, comprobar los neumáticos definitivos que se usarán en la carrera y permitir al piloto realizar unas pocas vueltas para encontrar el ritmo y calentar los frenos y los neumáticos antes del descanso previo a la carrera.
Para los pilotos, el warm-up también tiene un valor psicológico: es el último contacto con la pista antes de la carrera y permite afinar los últimos detalles de la posición en la moto, el frenaje en ciertos puntos o la sensación con los neumáticos que han elegido para la carrera. Los ingenieros aprovechan estos minutos para comparar los datos telemétricos con los registrados en días anteriores y confirmar que no ha habido variaciones inesperadas en el comportamiento de la moto o en las condiciones del asfalto.